Inestabilidad extrema

Inestabilidad extrema

El Baskonia sigue en la lucha por la segunda posición tras batir al Joventut con cuatro minutos brillantes y un bajón controlado en el último cuarto

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Como una nave que cuesta poner en funcionamiento después de un período demasiado largo de motores parados. Para un equipo como el Baskonia, once días sin competir pueden servir para reparaciones de todo tipo, pero también suponen una eternidad para un equipo acostumbrado a pelear de continuo. Una tregua excesiva que pudo pagar caro la escuadra azulgrana en su retorno a las canchas ante el Joventut.

87 Baskonia

Vildoza (10), Shields (4), Garino (17), Shengelia (6) y Voigtmann (4) -cinco inicial-, Huertas (2), Diop (-), Poirier (14), Jones (6), y Hilliard (24).

81 Joventut

Laprovittola (21), López-Aróstegui (10), Ventura (-), Harangody (9) y Delía (4) -cinco inicial-, Dimitrijevic (9), Morgan (7) Boungou-Colo (9) y McFadden (12).

Parciales:
11-17, 23-19, 28-26 y 25-19
Árbitros:
Emilio Pérez Pizarro, Vicente Bultó y Javier Torres. Sin eliminados.
Incidencias:
Partido correspondiente a la trigésima tercera jordana de la Liga Endesa disputado en el Fernando Buesa Arena de Vitoria ante 7.843 espectadores.

Con su dosis de sufrimiento y una inestabilidad extrema, el conjunto azulgrana sacó adelante un partido incómodo ante un rival que pelea por un puesto en los play off y que contó con la baja de última hora de Marko Todorovic, uno de sus referentes. El Kirolbet continúa en la pelea por la segunda posición a falta de una última jornada de la fase regular por disputar. Visitará el próximo domingo al Valencia Basket para conocer su posición definitiva en la tabla y su primera pareja de baile en las eliminatorias por el título liguero.

Barrido el confeti y con las gradas del Buesa Arena de vuelta a su estado habitual, los fastos de la Final Four dieron paso a un partido intempestivo, una fecha que había que recuperar para poner al día el calendario ACB y al que ambos contendientes acudieron con los biorritmos desajustados. El largo período de inactividad pareció haber dañado al Baskonia, de funcionamiento alterno, y con un bajísimo nivel de conjunción. Fue la suya una personalidad desdoblada en exceso, con capacidad de alternar momentos brillantes con pasajes de vacío casi absoluto. El último cuarto condensó lo radical de la inestabilidad azulgrana. Los hombres de Perasovic arrancaron la entrega final con un 62-62, entraron en bonus en un abrir y cerrar de ojos y encajaron un parcial de 0-6 que parecía presagiar un desastre (62-70, minuto 34).El Joventut tenía a su merced a los vitorianos, pero se paró justo en el momento en el que podía hundir el puñal hasta puntos vitales del anfitrión. Fue el momento en el que el Baskonia abandonó su rostro lánguido y desganado, el mismo que le había acompañado a lo largo de los tres cuartos precedentes de desatención reboteadora y baloncesto deshilvanado.

Entraba en escena el perfil más fiero. Nadie es capaz de levantar una noche desapacible como Poirier, hasta entonces poco menos que desaparecido. El francés encontró en Vildoza todas las conexiones que no había podido mantener con Huertas en los minutos precedentes. El argentino puso la chispa y los puntos y encontraba al gigante galo, capaz de volver a esa versión voraz en el rebote ofensivo. El Baskonia rugía a través de su boca con un parcial de 20-2 en cuatro minutos sobresalientes ante un rival que se achicaba (82-72, minuto 38).

Cerca del disgusto

Dio por concluido el duelo el Baskonia cuando todavía faltaba el remate. Aprovechó Laprovittola la distensión azulgrana para intentar volver a ser la pesadilla que ya fue en aquella eliminatoria de cuartos de la pasada Copa del Rey. Un par de penetraciones fáciles y una ruptura de la primera línea defensiva azulgrana engordaron la cuenta del argentino con seis puntos que devolvían a los verdinegros al encuentro a falta de un minuto (82-78). Volvía el desasosiego a las filas vitorianas, de nuevo en alerta ante la insistencia de la Penya. Llegó entonces uno de esos pasajes rocambolescos que deciden un partido de baja factura. Hilliard pierde un balón a manos de McFadden, que lo cede a Laprovittola para que sea luego robado por Poirier. El francés cerraba el encuentro con una última acción defensiva salvadora que daba pie a un 2+1. Volvía la distancia de seguridad y la calma. Una fecha más resuelta sin demasiada brillantez, pero en positivo. Ya queda menos para los play off.