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Baskonia-Joventut | Liga Endesa: directo y crónica.

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Igor Martín
Baskonia 84-Joventut 83 | Liga Endesa Jornada 16

Angustia para preservar el templo

El Baskonia entrará en el bombo copero como cabeza de serie tras un duelo en el filo de la navaja ante la Penya del gran Tomic

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Domingo, 15 de enero 2023, 16:43

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Buscaba el Baskonia templarse el cuerpo y el alma al calor del hogar porque fuera de él, como le enseña la Euroliga sin piedad, hace mucho frío. Se trataba de recuperar, desde la perspectiva alavesa, aquel ataque jubiloso que seducía al continente entero, un manantial alegre cuyo caudal se resiente mucho sin el compulsivo grifo de Howard. El fenómeno astral que últimamente pasaba de guinda espléndida a fundamento de la tarta, tal era la dependencia creciente de este trilero sin paragón. La tarde iba también de revertir las pésimas puestas en escena de los últimos duelos europeos y de atornillar el rango de cabeza de serie para la Copa. Asunto que el equipo vitoriano resolvió a su favor en el desenlace de un duelo celebrado sobre el filo estrecho de una navaja cortante.

Baskonia

(25+14+28+17): Thompson (11), Giedraitis (20), Sedekerskis (6), Hommes (6) y Kotsar (12) -cinco inicial-, Raieste (-), Marinkovic (11), Díez (6), Costello (12) y Kurucs (-).

84

-

83

Joventut

(17+21+26+19): Feliz (9), Busquets (8), Parra (9), Allen (2) y Tomic (22) -cinco inicial-, Ellenson (10), Guy (16), Vives (3) y Birgander (4).

  • Árbitros: Juan Carlos García González, Martín Caballero y Esperanza Mendoza. Señalaron falta técnica al local Marinkovic (min.30). Eliminaron por faltas personal a Thompson (min.39).

  • Incidencias: Partido correspondiente a la decimosexta jornada de la Liga Endesa disputado en el Fernando Buesa Arena de Vitoria ante 9.665 espectadores.

Sí, hubo angustia para preservar el templo de Zurbano, recinto que sólo han profanado esta temporada Tenerife y Olympiacos. Tanta que el cuadro azulgrana necesitó un parcial de 9-3 en los dos minutos y pico definitivos para voltear el muy inquietante 75-80 frente a una Penya de buen baloncesto, algo consustancial a la enorme tradición verdinegra. Faltó poco para caer ante el grupo que lidera Tomic, 'cinco' de calidad inabarcable y panorámica visión del juego que siempre complica la existencia al Baskonia. Pero el estallido de un Marinkovic sin tino hasta entonces -triple y canasta provindenciales- y el cuajo de un Giedraitis estelar tras sus recientes 'ausencias' desde el tiro libre sellaron el complicadísimo triunfo vitoriano. Una victoria trabajada sin 'la doble H' (Henry y Howard) ni un Enoch en chándal.

Tan cierto como que el conjunto de Joan Peñarroya ganó es que pudo perder porque la tarde albergó luces y sombras. Momentos locales de esplendor en los que el Baskonia se reconoció, especialmente en los cuartos impares, y otros de atasco y sufrimiento ante las crecidas visitantes. Entre las señas de identidad recobradas cabe mencionar, desde luego, el ritmo vivo, la ágil circulación de la pelota, las transiciones y el lanzamiento de tres que tantos réditos procura el cuadro azulgrana.

Era una pugna entre dos contendientes que ofrecían lo mejor de sus almacenes respectivos. La artillería alavesa, aun sin Markus, frente a la solvencia interior que comanda Tomic, veterano a quien no le caduca el talento y receta quebraderos de cabeza a sus pares. Es tanta la ascendencia del pívot croata sobre el juego verdinegro que sus descansos dañan los intereses del grupo que adiestra Carles Durán. Aunque algo semejante cabe añadir sobre las marchas al banquillo del azugrana Thompson. La clarividencia baskonista con él a los mandos perdía unos cuantos tonos de luz al relevarlo un Kurucs incapaz ayer de sostener firmes las riendas. De no mediar dos triples de Díez y las aportaciones continuas de Giedraitis en el segundo acto -listo para anotar remontando la línea de fondo, saliendo de bloqueos o al contraataque- el atasco ofensivo alavés hubiera resultado casi alarmante antes del descanso.

Una tarde de esas alternativas tan propias del baloncesto. Porque a un tercer cuarto de ataques sin bridas –velocidad local tras cada robo o rebote defensivo y puntería lejana– respondía la Penya con los triples de Guy en otro modo de explorar alternativas al dominio interior de Tomic. Hasta que el desenlace alteró los pulsos por la sucesión de rebotes ofensivos visitantes (enorme el mundialista Parra), las exclamaciones en la grada por el pie sobre el alambre y el otro asomado al vacío y el final feliz tras una cita intensa de calefacción encendida a ratos.

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