Una triste nulidad

Una triste nulidad

Un Baskonia cabizbajo y por completo agrietado en lo baloncestístico se rinde ante la energía desbordante del MoraBanc Andorra

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia perpetró en la cancha del MoraBanc Andorra el peor partido, de largo, desde que arrancó la presente temporada. Abonado a la contundencia en sus últimos cuatro encuentros en la Liga ACB, el conjunto azulgrana probó de su propia medicina para encajar uno de esos varapalos que llevan directamente al rincón de la meditación. Recibió una tunda en toda regla a manos de un oponente que ya venía avisando de su condición de castigador de gigantes después de su tirunfo en la jornada pasada en la cancha del Real Madrid.

Entre las dos últimas victorias ligueras del equipo dirigido por el vitoriano Ibon Navarro hay una clara diferencia. Ante los merengues, vivió colgado del abismo de manera peligrosa hasta dar un salto magistral en los instantes finales del choque. Frente a los azulgranas, su dominio fue absoluto y de principio a fin. El MoraBanc Andorra fue un vencedor enérgico, pletórico de ese ritmo que tanto ayuda a abrir la puerta del acierto. Alimentó de manera continua un vendaval ante el que el Kirolbet se achicó por completo, como si el depósito de fuerzas se hubiera vaciado por completo en el duelo perdido ante el Fenerbahce y no se hubiera dado recarga alguna.

93 Morabanc Andorra

Albicy (19), Dylan Ennis (14), Michele Vitali (7), John Shurna (7), Moussa Diagen (15) -quinteto titular-, Rafa Luz (10), Whittington (5), Oliver Stevic (5), David Jelínek (11), Upshaw Jr. (-) y Henton (-).

73 Kirolbet Baskonia

Marcelinho Huertas (6), Hilliard(10), Shavon Shields (16), Shengelia (7), Poirier (6) -equipo inicial-, Voigtmann (10), Luca Vildoza (9), Matt Janning (5), Ilimane Diop (-) y Garino (4).

Parciales:
23-21, 23-15, 25-20 y 24-17
Árbitros:
Miguel Ángel Pérez Pérez, Luis Miguel Castillo y Arnau Padrós. Eliminado por cinco faltas personales Ilimane Diop -KIROLBET Baskonia-.
Incidencias:
Partido de la octava jornada de la Liga Endesa disputado en el Poliesportiu de Andorra ante 4.414 espectadores.

El Baskonia fue un equipo de apariencia escuálida en lo físico y agrietado por completo en su baloncesto. Quedó postrado en la lejana tierra andorrana como un peso muerto. Una escuadra inerte, con el ánimo cabizbajo y absolutamente impotente. Frente a la avalancha rival, no hubo respuestas claras ni efectivas desde el lado de los jugadores ni desde el banquillo que dirige Pedro Martínez. En realidad, fue uno de esos duelos de pesadilla en los que baloncestistas y entrenador parecen vivir de espaldas los unos del otro; todos ahogados en la frustración de una derrota dolorosa y que adquiría visos de sentencia irrevocable cuando el MoraBanc Andorra alcanzó una renta de veinte puntos a favor avanzado el tercer cuarto (65-45, minuto 27). Fue entonces cuando se registró un breve y estéril chispazo cuando cuadro azulgrana logró recortar diez puntos tras un parcial de 1-11 (66-56, minuto 30). El posterior triple de Rafa Luz puso fin a la tímida reacción vitoriana para después reabrir el festival andorrano hasta la conclusión del encuentro.

La derrota en el Principado ejerció de amplificador de gran parte de los puntos débiles que registra la estructura del Baskonia. Estuvo presente la baja producción triplista mientras Shields y Hilliard volvieron a deambular por la cancha con el agarrotamiento por bandera. Tanto la falta de acierto exterior como la escasa aportación del escolta y alero titulares puede ser el mantra negativo de los últimos tiempos en el universo azulgrana. Sin embargo, hubo mucho más en el duelo en el que el Kirolbet perdió el liderato de la Liga ACB atrapado en la jornada anterior. Cualquier sentido colectivo del juego quedó enterrado hasta el punto de que el conjunto azulgrana solo fue capaz de dar una asistencia en el primer cuarto para después doblar el número de pases a canasta al descanso hasta cuadrar el cómputo en dos tristes entregas. El Baskonia solo fue un aspirante a plantar cara al anfitrión andorrano mientras su capacidad ofensiva ayudaba a tapar la incapacidad para compartir el balón. El 20-8 que le endosó el conjunto de Ibon Navarro de inicio se mitigó con la irrupción anotadora de Vildoza y una ráfaga de tres triples consecutivos (23-21, minuto 10). Fue una sensación engañosa y fugaz de fortaleza a la que el rival se encargaría de poner fin con su despegue en los minutos finales del segundo cuarto y durante buena parte del tercero gracias a un parcial de 30-10 (65-45, minuto 27).

La estadística dejó también un retrato poco favorecedor de Tornike Shengelia, en valoración negativa al cierre de la primera mitad y que apenas remontaría el vuelo más adelante. En realidad, el naufragio fue total y arrastró a las profundidades a todos los tripulantes de la nave baskonia.

Venenoso Albicy

La hemorragia comenzó con Andrew Albicy, base de estatura menor pero dotado de un cargador ofensivo imprevisible. El timonel francés lo fue casi todo para el MoraBanc Andorra. Desarmó de inicio a un Huertas por velocidad y empuje para después minar el ánimo de un Vildoza que trató de responder al fuego del galo con más fuego, pero que terminó besando también la lona. La ausencia del lesionado Granger privó a Pedro Martínez de una tercera baza que jugar en el puesto de 'uno'.

Ni siquiera la ausencia del uruguayo sirve de atenuante. Albicy fraguó en duelo soberbio, pero el Baskonia tampoco supo aprovechar los descansos de francés ni la presencia en cancha de Rafa Luz. El timonel de Sévres fue el gran suplicio, un generador continuo de puntos, pero también de situaciones desahogadas de tiro para Ennis. De Janning o Garino, apenas indicios en la línea exterior. Bajo los aros, la frustración del capitán junto a la escasez de Poirier o Diop para contener el poderío de Diagne.

 

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