Cuando la fe no es suficiente

Hilliard, con gesto de rabia, y Shield no pudieron concluir el encuentro por lesión. /Igor Aizpuru
Hilliard, con gesto de rabia, y Shield no pudieron concluir el encuentro por lesión. / Igor Aizpuru

Un Baskonia creyente hasta el final en sus opciones de remontada se desangra ante el oficio y el carácter irreductible del Olympiacos

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia siente en sus carnes lo efímeras que pueden ser las alegrías en una competición trepidante como la Euroliga, con un modelo de calendario perfecto para no pausar los nervios durante unos cuantos meses. La felicidad ganada con la victoria en Kaunas dio un giro hacia la tristeza con el tropiezo ante el Olympiacos y sus daños colaterales, con Darrun Hilliard como foco principal de preocupación.

La noche supo a frustración en el Buesa Arena por el resultado, el grado de accidentalidad que golpeó al escolta y a su compañero Shields y por la sensación de haber llegado tarde en el intento de sorprender al coloso del Pireo.

El Olympiacos fue una vez más ese equipo guerrillero y sobrado de oficio capaz de dominar el encuentro ante un Baskonia demasiado inestable, con un exceso de tensión nada recomendable, pero que trató de rehacerse en un último cuarto en el que creyó hasta los instantes finales. Sin embargo, la fe no es suficiente cuando al otro lado de la trinchera de parapeta un oponente incorregible.

Un clásico

El Olympiacos siempre es sinónimo de problemas y de atmósferas en las que la respiración siempre es ardua. Poco importa que Spanoulis sea un año más mayor o que cambie el jefe del banquillo. El equipo del Pireo tiene un sello distintivo, un gen que compite y que relativiza la ventaja de campo incluso en una fortaleza como el Buesa Arena. El conjunto griego es capaz de interpretar partituras del repertorio clásico, pero también guarda algunas obras más que interesantes e inéditas que ejecutar con sus últimas incorporación. El Baskonia sufrió el arranque de una pareja de sobras conocida como la formada por Spanoulis y Printezis. La fórmula tantas veces vista y estudiada, pero que fue el primer problema serio para los hombres de Pedro Martínez. Sin embargo, el conjunto heleno comenzó a romper el encuentro cuando sus líderes más veteranos se sentaron e hizo acto de presencia una segunda unidad aún más peligrosa. Toupane sacó del partido a Shields tras un fuerte codazo fortuito y Papanikolaou comenzó a activar la maquinaria triplista. El Olympiacos encontró el ritmo alto de ejecución y el acierto exterior, justo los ingredientes que tienden a dar vida al Baskonia y que no había forma de hallar en las filas azulgranas. El primer cuarto se cerraba con un 19-27 nada tranquilizador. El Kirolbet reaccionó en el inicio del segundo capítulo con un parcial de 7-0 coronado con un triple de Janning (26-27, minuto 13).

80 Kirolbet Baskonia

Huertas (-), Hilliard (8), Shields (2), Voigtmann (2) y Poirier (10) -cinco inicial- Granger (17), Janning (6), Diop (2), Shengelia (21), Miguel González (-), Garino (5) y Vildoza (7).

85 Olympiacos

Williams-Goss (11), Spanoulis (11), Timma (-), Printezis (5) y Milutinov (23) -cinco inicial-, Mantzaris (-), Strelnieks (10), Toupane (11), Vezenkov (4), Papanikolau (8), Bogris (2) y Leday (-).

Parciales
19-27, 20-23, 13-17 y 28-18
Árbitros
Mateij Boltauzer (Eslovenia), Olegs Latisevs (Letón) y Amit Balak (Israel). Sin eliminados.
Incidencias
Partido correspondiente a la segunda jornada de la Euroleague Tuskish Airlines disputado en el Fernando Buesa Arena de Vitoria ante 10.327 espectadores.

El anfitrión buscaba una cadencia ofensiva que le devolviera al encuentro, pero era su inconstancia en defensa la que permitía la reacción inmediata del Olympiacos, de nuevo con Spanoulis en pista y un Milutinov que ponía en problemas de faltas a Poirier y a Diop. Shengelia acumulaba responsabilidades de cara al aro rival, pero lo de sellar la canasta propia seguía siendo una lección pendiente. Era un desequilibrio flagrante que permitía a los griegos viajar cómodos hasta alcanzar el descanso con holgado 39-50.

Recurso zonal

El Baskonia trataba de buscar un antídoto contra el cloroformo griego, pero las penalidades se sucedían tras la lesión de Hilliard apenas disputado minutos y medio del tercer cuarto. Cinco puntos consecutivos de Garino parecían avivar la llama (47-58, minuto 26), pero la solidez del Olympiacos para no ceder distancias se confrontaba con un anfitrión de apariencia desquiciada y que buscaba culpables en un arbitraje malo de solemnidad. Un triple desde cancha propia de Granger cerró el tercer capítulo (52-67). Un triple de Williams-Goss abrió el último y el Baskonia se parepetó en una defensa en zona que cambió un tanto el paso de los helenos tras un parcial de 7-0 (59-70,minuto 32). Comenzaba la remontada azulgrana, modelada a golpes de corazón, con el empuje de Vildoza y Shengelia, un par de triples extremos de Granger y un robo de balón de Poirier a Spanoulis y posterior canasta en carrera que colocaba el 78-81 a un minuto del cierre. El milagro era posible, pero el Olympiacos liquidó el choque con dos posesiones de ataque de ejecución impecable.

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