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Reconexión continental

Los jugadores del Baskonia celebran la victoria sobre el Panathinaikos. /Rafa Gutiérrez
Los jugadores del Baskonia celebran la victoria sobre el Panathinaikos. / Rafa Gutiérrez

El Baskonia se transforma en un equipo dominante, frena la rebelión final de Langford y somete al Panathinaikos para recuperar terreno en Euroliga

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Era ganar o comenzar a ver más cerca el desierto de una larga fase regular de Euroliga alejado de la zona noble. La travesía sigue siendo compleja, pero el Baskonia ve cómo el oxígeno vuelve a sus pulmones después de cumplir con su deber en un momento crítico. Consiguió romper la venenosa racha de tres derrotas consecutivas en el torneo continental para superar al calor del Buesa Arena al Panathinaikos. A temperatura bajo cero cayó la escuadra griega ante la fogosidad de un anfitrión presionado por las urgencias clasificatorias, pero que estaba vez supo encontrar la vía para encauzar sus tensiones.

Lo hizo incluso en esos minutos de angustia en el último cuarto en el que la exhibición anotadora de Langford quiso resucitar un partido que parecía liquidado a favor a favor de los azulgranas. El genial exterior texano no pudo trastocar un guión que se desarrolló al dictado de un Baskonia que supo avanzar en algunas lecciones para convertirse en un equilibrado. Vehemente, fogoso y directo en esa apuesta ofensiva que Perasovic ha traído en su maleta, pero también con las dosis necesarias de consistencia y coordinación en el trabajo defensivo. Emergió un Kirolbet equilibrado, capaz de ejercer un papel dominante ante un rival que le sigue superando en esa clasificación en la que los vitorianos recuperan terreno.

86 Kirolbet baskonia

Granger (11), Hilliard (12), Shields (4), Shengelia (16) y Poirier (10) -cinco inicial-, Vildoza (10), Voigtmann (7), Huertas (4), Janning (12), Diop (-) y Garino (-).

77 Panathinaikos

Calathes (5), Langford (33), Antetokounmpo (-), Mitoglou (-), Gist (2) -cinco inicial-, Deshaun Thomas (3), Lasme (6), Papapetrou (-), Pappas (16), Lekavicius (2), Lojeski (2) y Vougioukas (8).

Parciales:
20-12, 24-20, 29-23 y 13-22
Árbitros:
Luigi Lamonica (Italia), Borys Ryzhyk (Ucrania) y Piotr Patusiak (Polonia). Señalaron técnica al local Huertas (min. 32) y al visitante Lasme (min. 29). Eliminaron por faltas personales a Darrun Hilliard (min. 38).
Incidencias:
Partido correspondiente a la novena jornada de la Euroliga disputado en el Fernando Buesa Arena de Vitoria ante 10.827 espectadores.

Inicio pletórico

El potencial físico de una escuadra como el Panathinaikos se frena con más músculo o a golpe de calidad. El Baskonia tomó algo de lo primero y mucho de lo segundo para controlar del choque gracias a una puesta en escena pletórica. La jerarquía de Shengelia en los esquemas de Perasovic quedó patente desde el arranque. Ni sombra del jugador depresivo de Milán. El capitán fue el hombre fuerte en el poste bajo y en el juego de espaldas, el jefe en cuyas manos depositar el balón para acercar el peligro al aro griego. Granger reapareció en el quinteto inicial para ejercer de primer incordio para Calathes, la mente principal del Panathinaikos. Hizo bien su trabajo al tiempo que Shengelia disparaba su producción ofensiva sin descuidar sus obligaciones atrás.

El Baskonia miraba hacia el corazón de la pintura y se escapaba en el marcador (18-10, minuto 8). Desactivado Calathes, Xavi Pascual buscó la alta temperatura de Pappas. El primer cuarto se cerró con un 20-12, pero el cuadro ateniense comenzó a levantar cabeza de la mano del incendiario escolta griego y la presencia interior de Vougioukas. El Baskonia pagada la cuota de descanso de su capitán y de un Poirier más contundente en defensa hasta permitir el aciercamiento heleno (31-30, minuto 16).

Los azulgranas buscaban más focos de amenaza y encontraron el contrapunto exterior de la mano de Janning, gestor principal del parcial de 13-2 que permitió a los vitorianos alcanzar el descanso con una holgada renta (44-32). Langford abrió la segunda parte con un triple que parecía un augurio de lo que sucedería más adelante. El Baskonia fue encontrando más protagonistas para cortar los intentos constantes del Panathinaikos. Vildoza pedía vez en el turno de protagonismo, Voigtmann se sumaba a la causa y Hilliard cerraba el tercer cuarto con una acción de 3+1 que sabía a redención personal (73-55).

La tercera victoria continental parecía un hecho consumado hasta que Langdford decidió destapar el repertorio de ataque. Llegó al arranque del tercer cuarto con 18 puntos en su casillero y lo terminó con 33 después de una exhibición que sembró la incertidumbre en la grada del Buesa y en las filas del equipo de Perasovic. Su magnífica actuación individual fue un trance sobrecogedor que permitió al Panathinaikos situarse con un 81-75 a falta de poco menos de tres minutos para la conclusión. El temblor comenzaba a atacar las constantes vitales del Baskonia hasta que Janning desbarató con un triple liberador la rebelión solitaria de Langford.

 

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