Este contenido es exclusivo para suscriptores

Todo el contenido de EL CORREO desde 4.95€ al mes. Disfruta sin límites

logo-correo-on2.svg
Acceso ilimitadoNuevas secciones y más contenidosNueva app exclusiva sin publicidadInteractúa con los periodistasNuevas newsletters de autorOfertas y eventos exclusivos

Las uvas de la inferioridad

Las uvas de la inferioridad

El Baskonia se queda en un ente minúsculo en la inmensidad de un Buesa repleto y ante un Real Madrid implacable

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Todo estaba preparado para una fiesta mayúscula de fin de año. No cabía un alma más en la fortaleza del Buesa Arena para arropar al Baskonia en su desafío contra el Real Madrid. Cuarenta minutos de juego después, la familia azulgrana masticaba las uvas de la impotencia y el sentimiento de inferioridad manifiesta ante el dominio insultante del vigente campeón de Europa. Una cornada profunda y mortal con sus daños colaterales debido a la marcha de Shengelia a vestuarios dos minutos después del inicio del tercer cuarto. Fue el desfile de la frustración, con la máscara protectora lanzada contra las puertas de acceso y una rodilla tocada que ahora mantiene en vilo a todo el baskonismo.

La imagen daba pavor. El capitán azulgrana, con la nariz rota y una articulación que pareció crujir después de que Campazzo se cruzara en su camino mientras trataba de lanzar un contraataque. No hay suficientes dedos de la mano que cruzar y con los que confiar en que el lance quede en un percance menor. Fue un rejón de castigo de consecuencias aún imprevisibles para un partido nefasto para el Baskonia. El mismo equipo que arrancó el encuentro con la baja de Granger confirmada, perdió a su corazón más palpitante en el tercer cuarto y lo cerró necesitado de echar mano de un Penava que debía abandonar su papel de testigo sentado en el banquillo para tapar la eliminación por faltas de Diop y Poirier. Ya no había más en el retén de interiores disponibles.

74 Baskonia

Huertas (24), Janning (7), Shields (12), Voigtmann (-) y Poirier (4) -cinco inicial-, Penava (-), Vildoza (11), Diop (3), Shengelia (10) y Hilliard (3).

91 Real Madrid

Campazzo (15), Causeur (12), Yusta (15), Thompkins (19) y Tavares (14), -cinco inicial-, Rudy Fernández (7), Reyes (1), Ayón (6), Llull (-), Deck (-) y Taylor (2).

Árbitros
Antonio Conde, Jordi Aliaga y Jorge Martínez Fernández. Eliminaron por faltas personales a los locales Diop y Poirier.
Incidencias
Partido correspondiente a la decimocuarta jornada de la Liga Endesa disputado en el Fernando Buesa Arena de Vitoria ante 15.544 espectadores que llenaron todas las localidades del coliseo vitoriano e igualaron el mayor registro de asistencia en un partido de la Liga ACB.

El formato corto de plantilla que maneja el Baskonia precisa de un alto grado de conjunción y un nivel de eficacia notable cuando se trata de enfrentarse al Real Madrid. Eran premisas claves que negó la escuadra azulgrana, individualista hasta la desesperación, imprecisa y temerosa con alevosía y finalmente sometida por un rival al que no le supuso en casi ningún momento un incordio estar frente a más de 15.000 fieles a las causa azulgrana. La monumentalidad y el ambiente excepcional del escenario de Zurbano contrastó de manera sangrante con la pobreza del baloncesto mostrado por el Baskonia. Nada funcionó en el equipo vitoriano, sin más soluciones que los arranques atrevidos pero marcados por la soledad de Vildoza, Shengelia o un Huertas que pareció poner cierta cordura cuando el choque estaba completamente roto. Los problemas defensivos pueden entrar dentro del guión ante un adversario sobrado de arsenal. Otra cuestión más preocupante es que el Baskonia convirtiera su juego de ataque en continuo carrusel de posesiones en el que uno tira y otros cuatro miran, sin que el balón fluya ni se establezca conexión alguna. Así se manejó el equipo de Perasovic, encomendado a un acierto que llegó con cuentagotas, desbordado por una oleada continua El Real Madrid gobernó sin apenas oposición.

En desbandada

El Baskonia fue un equipo que actuó en desbandada durante demasiados minutos. Protagonista de un inicio terrorífico, no encontró por dónde pegaba el aire ante las penetraciones cortantes de Causeur. La irrupción de figuras habitualmente secundarias en el Real Madrid cogió al Baskonia con el pie cambiado, pero la intimidación y el desorden fueron promovidos por piezas se sobras conocidas. Campazzo fue un timonel desbordante de recursos mientras que Tavares volvió a desplegar su poderío interior.

El Baskonia apenas se sostenía con los puntos de Huertas, que anotó una canasta doble que colocaba el 12-15 mediado el primer cuarto. A partir de ahí, la oscuridad. El conjunto de Laso rompió el choque con un parcial de 1-16 (13-31, minuto 13). Los vitorianos trataron de recomponerse del puñetazo con la chispa individual de Vildoza, Shengelia y Shields, capaces de recortar distancias con un parcial de 12-2 (25-33, minuto 16). Fue una reacción breve y convenientemente congelada por los puntos de Rudy y el retorno de Campazzo a cancha. El luminoso al descanso mostraba un 35-47. Yusta abrió el tercer capítulo con un triple y el Baskonia volvió a animarse hasta que Campazzo se cruzó en el carril de Shengelia. La antideportiva al argentino deparó un nuevo acercamiento (44-52, minuto 23). Reinstauró orden el Real Madrid, de nuevo con un Tavares determinante y otro alarde de superioridad que le permitió cerrar el cuarto con un 48-74 que condenaba al Baskonia al abismo.