Beaubois y Larkin vuelven al Buesa como rivales

Rodrigue Beaubois domina el balón ante Nemanja Gordic, del Buducnost./Igor Aizpuru
Rodrigue Beaubois domina el balón ante Nemanja Gordic, del Buducnost. / Igor Aizpuru

Los exbaskonistas cubren las espaldas de un Micic que ejerce de referente exterior del Efes

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Rodrigue Beaubois y Shane Larkin son pasado reciente y brillante del Baskonia. Los dos protagonizarán esta noche su primera visita al Buesa Arena como rivales, con el consabido rosario de reencuentros, aplausos o reprimendas desde la grada. Los dos jugadores coincidieron en el Baskonia a las órdenes de Sito Alonso en la campaña 2016-17. El francés seguiría un año más mientras que el base estadounidense se reengancharía a la NBA con los Celtics.

Este curso, ambos han vuelto a unir sus fuerzas en Estambul tras un verano de mudanzas. La franquicia de Boston prescindió de Larkin, que tuvo que mirar de nuevo al viejo continente. Por él preguntó en su momento el Baskonia para toparse con un precio prohibitivo; los cerca de dos millones de dólares de sueldo por campaña que sí estuvo dispuesto a pagar el Anadolu Efes. El poder económico del club otomano también decantó la balanza en el caso de Beaubois. La propuesta de renovación llegada desde las oficinas de Zurbano fue rechazada ante los dos años de contrato por un sueldo total de 2,8 millones de euros ofrecidos por el club cervecero.

Con semejantes cifras, Beaubois y Larkin estaban destinados a un papel estelar en el Anadolu Efes. Cada uno ofrece su brillo personal, pero no dejan de ser auxiliares de lujo de Vasilije Micic, la gran baza exterior a las órdenes de Ergin Ataman. El jugador serbio vive un momento de plenitud a sus 25 años. Durante la temporad pasada, se ganó los galones en el Zalgiris de Jasikevicius, pero su rendimiento en el Efes es sobresaliente dentro de una línea exterior desbordante de talento ofensivo.

Dominante

El balcánico promedia 12 puntos, 2,2 rebotes, 5,5 asistencias y 13 de valoración. No solo le avalan los números, sino también la sensación de dominio que ejerce sobre el juego. No es de extrañar que su nombre comience a sonar como posible refuerzo de grandes clubes como el Real Madrid. Hasta que llegue el verano, Micic ejerce de líder de un Efes que se ha sacudido este año la maldición de equipo malogrado a pesar de sus millonarias inversiones. De momento, disputará los cuartos con ventaja de campo.