La impotencia de un Baskonia a la deriva en la Euroliga

Tornike Shengeia flota a Earl Clark, uno de los destacados ayer. :/Euroliga
Tornike Shengeia flota a Earl Clark, uno de los destacados ayer. : / Euroliga

Huertas asume toda la responsabilidad ante la falta de juego colectivo y una mala defensa que condena al conjunto azulgrana

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Decía Robert Zimmerman que el caos era amigo suyo. En este momento, es posiblemente también el único que le queda al Baskonia. Porque en el orden, naufraga. Simplificando, no juega a nada. Solo las individualidades, solo los arreones de orgullo consiguen sumar algo en un equipo falto de ideas, perdido en el bosque de sus propias inseguridades, en el que únicamente Matt Janning mantiene el rigor defensivo.

El problema es que el de Minnesota está gafado de cara al aro (0 de 6 en triples), así que es como si no jugara. Borrado él, se borra también el rival, pero ese torre por torre solo beneficia al que gana. Anuló a Gordic, el mejor del Buducnost esta temporada. ¿De qué sirve si Clark pasa por encima de Shengelia como si de un junior se tratara?

Así que mejor quemar los sistemas. La segunda mitad resultó un correcalles en el que Hilliard y Shields -14 puntos cada uno- y Shengelia confiaron en remediar anotando lo que no tenía solución por el mal trabajo en la retaguardia. El intercambio de golpes es estéril si se inicia con más de 10 puntos de desventaja y siempre se es peor, mucho peor, en el 1x1.

En las seis jornadas anteriores, los montenegrinos nunca habían pasado de los 72 puntos. Anoche estaban en 75 al final del tercer cuarto. El gran acierto en triple ayudó, lógicamente -batieron el récord de la Euroliga con 21 anotados (61,8% de acierto)-; pero no más que las canastas fáciles permitidas por los interiores azulgranas, muy blandos.

Rotación de ocho

Tocaba la heroica. O la imposible. Y lejos de mejorar, todo fue a peor. Jackson, que había estado en un modesto segundo plano, encadenó tres triples en la cara del defensor para llevar la ventaja local a los 19 puntos. El pundonor de Huertas, el que mejor mantuvo la cabeza fría en aquel infierno, hizo que no fuera más escandalosa aún la derrota. 13 puntos, 5 rebotes y 8 asistencias del paulista (sin fallo en el tiro) para 26 de valoración.

El Baskonia perdió la jerarquía. Esa que lleva ausente ya unas semanas. Y eso es lo más preocupante. Con un ejército de por sí mermado no pueden ser los soldados rasos los que libren las batallas. Al menos si hay algún interés en ganarlas. El Kirolbet se limitó a una rotación de ocho efectivos. Penava y González no cuentan. Garino pasó dos minutos en cancha y Vildoza, que volvió a tres del final con 87-74 en el marcador, a penas había estado ocho malos y testimoniales minutos en pista.

Y esos son los que se sabe dónde estaban. ¿Poirier, Diop y Voigtmann? Al que realmente se echó de menos fue al capitán. Da lo mismo que metiera 16 puntos. Su par, Clark, hizo 20. En los momentos de duda, en las crisis, es cuando se necesita que aparezca su figura. Porque con el capitán parapetado y el general aparentemente mudo en la banda, el comandante en jefe terminará por tomar el control de las operaciones. Y en ese caso, la respuesta, como bien sabía Bob Dylan, el amigo del caos, está 'blowing in the wind'.

 

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