Pierriá Henry busca una manera de salvar la jugada con la amenaza del tapón de Papagiannis muy cercana. / rafa gutiérrez

Complicación creciente

El Baskonia mide su estado de confianza y resultados ante un Zenit San Petersburgo de perfil duro y destellos de talento

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

.Toca recuperar uno de los jirones del calendario que desgarró el coronavirus. El Baskonia abre la semana con una zambullida plena en la competición europea, el duelo en el Buesa ante el Zenit San Petersburgo. Se disputa el choque que se aplazó a finales del mes pasado, cuando el coronavirus invadió el vestuario ruso. Entonces, el partido se dio por ganado al Baskonia en primera instancia. Más adelante, llegaría la rectificación normativa que revocaba las derrotas de aquellos equipos que no pudieran presentar un mínimo de ocho jugadores en acta.

Aquel contagio masivo dejó en tierra y confinado al Zenit, que ha llegado a perder hasta cuatro fechas de la fase regular continental. El Baskonia se mantendría alejado el virus para proseguir un camino que se aceleró en la pasada semana. Entonces, los azulgranas llegaban con tres derrotas seguidas en la máxima competición europea y con la necesidad de reaccionar. La respuesta de los de Ivanovic fue contundente. Una primera bofetada al Fenerbahce con un 86-68 irrebatible para, dos días después, dominar al Panathinaikos con un holgado 93-72.

Turcos y atenienses quedaron por completo diluidos sobre el parqué del Buesa Arena a manos de una escuadra azulgrana volcánica que ahora equilibra su balance en la Euroliga con cuatro victorias y otras tantas derrotas y un par de choques aplazados para ponerse al día. Idéntico número de triunfos muestra el Zenit, aunque asciende también a cuatro su cuota de choques pendientes. El perfecto ejemplo de que, en estos tiempos de calendarios que emulan a un sudoku, conviene mirar a la clasificación con un ojo en el balance de triunfos y derrotas y otro en la columna de partidos disputados.

En la Euroliga, las sensaciones siempre quedan sacudidas por el torbellino continuo de enfrentamientos. El Baskonia avanza ahora a lomos de la confianza que dan dos últimos partidos de alta factura, con la recuperación de un Alec Peters desbordante. El descanso dominical en la Liga ACB da a paso ahora un lunes con regusto a cierre de semana laboral. Eso sí, aún tendrán que quedar fuerzas para el jueves, con el Olympiacos esperando en el pabellón de la Paz y la Amistad del Pireo.

El Zenit San Petersburgo promete esta noche complicaciones crecientes a los azulgranas. Primero, porque dispone de una plantilla con destellos de calidad suficientes como para pelear de igual a igual con un buen número de aspirantes de la Euroliga. Después, porque la presencia de Xavi Pascual en el banquillo garantiza seriedad y orden en el trabajo defensivo. El del Baskonia es un sello baloncestístico reconocible, con un juego de alta energía en transición y su velocidad de ejecución. El del Zenit está confeccionado para hacer añicos las variables baskonistas. Un escollo con más aristas en el asalto a la tercera victoria continental consecutiva.