El oxígeno llega de Estambul

El oxígeno llega de Estambul

El triunfo del Efes ante el Armani reflota hacia cuartos a un Baskonia épico hasta el cuarto final frente al CSKA, con el que se reencontrará en los cruces

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia vuelve a estar entre los ocho mejores equipos de Europa y peleará por un puesto para disputar la Final Four que espera en el Buesa entre el 17 y el 19 de mayo. De nuevo en los cruces de cuartos, superviviente por tercera temporada consecutiva desde la instauración del maratoniano sistema de competición de fase regular. Se reencontrará en el campo de batalla de los play off con el CSKA, el gigante al que plantó cara ayer y que solo le derribó en un tramo final en el que hizo atronar algunas de sus baterías más mortíferas.

El cuentakilómetros vuelve a colocarse a cero después de treinta jornadas extenuantes para el equipo azulgrana. La última entrega previa a los cuartos deparó a un Baskonia pleno de bravura, pero que necesitó del oxígeno llegado desde Estambul. El equipo vitoriano fue dueño de su destino después de plantar cara durante los tres primeros cuartos a un CSKA sin apariencia de guardarse nada a pesar de tener ya los deberes hechos. Pero llegó la entrega final y las cuadernas de la nave azulgrana crujieron hasta el naufragio ante las continuas acometidas del conjunto ruso.

82 CSKA Moscú

Hackett (11), De Colo (11), Kurbanov (9), Bolomboy (5) y Hunter (2) -cinco inicial-, Peters (4), Sergio Rodríguez (6), Clyburn (16), Higgins (14) y Hines (4).

78 Baskonia

Vildoza (5), Shields (12), Garino (4), Voigtmann (10) y Poirier (12) -cinco inicial-, Huertas (17), Diop (6), Shengelia (6) y Hilliard (6).

Parciales:
17-21, 23-23, 15-22 y 27-12
Árbitros:
Borys Ryzhyk (Ucrania), Milivoje Jovcic (Serbia) y Jurgis Laurinavicius (Lituania). Kurbanov fue eliminado por faltas personales.
Incidencias:
Partido correspondiente a la trigésima jornada de la Euroliga disputado en el Megasport Arena de Moscú ante 5.437 espectadores.

Fue entonces cuando hubo que mirar hacia la urbe turca en busca de socorro. El salvavidas lo lanzó el Anadolu Efes, verdugo hace una semana en el Buesa Arena y ayer salvador al superar a un Armani Milan carcomido por los nervios y la responsabilidad. La victoria otomana reflotó a los vitorianos hacia los cuartos de final. El pase quedó certificado y se eliminó la incertidumbre de tener que esperar a otros resultados. La victoria del Zalgiris en Madrid terminó de configurar el cuadro de cuartos y dibujó la pelea entre azulgranas y moscovitas por abrir huella hacia la gran cita primaveral en el Buesa Arena.

El Baskonia fue una vez más golpeado en la visita a Moscú, pero marchó a los vestuarios con una sonrisa una vez garantizada la clasificación. Mantiene vigente el sueño de alcanzar la Final Four vitoriana, aunque también se vio desbordado en un examen que escondía muchas similitudes con las peleas de desgaste que le esperan en la siguiente ronda. Una vez conocido el cruce, el partido dejó la sensación de ensayo general, quizás con algún que otro truco escondido en la pizarra de Itoudis.

Más frescura

Obligado a vaciarse, pero también con un punto más de frescura con la aportación de Shengelia y Garino, el Baskonia fue un equipo resistente, atrincherado desde la intensidad defensiva y el gobierno en ataque de un Huertas sobresaliente; pero al final lastrado por la refriega continua que exige el CSKA. El criterio arbitral jugó también su partido, con una permisividad en los contactos que benefició el perfil robusto de los rusos y sobrecargó de faltas personales a la tropa azulgrana, con especial incidencia en Vildoza y Huertas. Fue un condicionante que restó empuje físico a un Baskonia magistral durante tres cuartos de encuentro a la hora de encontrar el equilibrio entre la valentía y la dosificación.

La iniciativa de Huertas, el despligue muscular de Shields y los zarpazos de brillantez de Voigtmann o Poirier sostuvieron el ataque de un Kirolbet que logró cerrar el tercer cuarto con once puntos de ventaja (55-66). Los azulgranas habían cruzado un infierno para extraer una renta suculenta, aunque a costa de un desgaste extraordinario. Se sirvió el plato final y el CSKA eclosionó, favorecido por dos antideportivas asignadas a Poirier y Shengelia que minaron aún más el ánimo azulgrana. La defensa rusa echó el candado, Hackett castigó a sus pares aprovechando su ventaja física desde el poste bajo y Clyburn sacó a pasear toda su clase. El alero de Detroit firmó 14 de los 27 puntos que logró la escuadra moscovita en la última entrega. Fue un huracán que desarboló a un Baskonia sin brújula, con los cables pelados y dos solitarias canastas en juego en los diez últimos minutos.