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El viaje más triste del Baskonia

El viaje más triste del Baskonia

Un conjunto azulgrana cohibido pone fin a su periplo copero de forma prematura tras caer ante un Joventut gobernado por un Laprovittola portentoso

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia pone rumbo a casa, con las maletas apenas deshechas que deben volver a cerrarse de manera apresurada para poner fin a su participación en la Copa del Rey. Eliminado en cuartos (89-98) por segunda edición consecutiva. En Gran Canaria fue el Barcelona, un desenlace que entraba dentro de las probabilidades. En Madrid, ha sido el Joventut; más modesto pero decidido a recuperar su historia perdida. Los azulgranas cayeron ante sus propios miedos, quizás por el peso de la responsabilidad, pero también fueron presa de una 'Penya' descarada y ambiciosa, con su camada de imberbes y con un Nicolás Laprovittola magistral. Aquel jugador que pasó por Vitoria de manera fugaz, fue el encargado de ajusticiar al Baskonia con una exhibición portentosa. El suyo fue un periplo breve como azulgrana, temporero para tapar la lesión de Rafa Luz en los tiempos de Sito Alonso. Cumplió su función y se marchó en silencio para seguir buscando un lugar donde ser aceptado. Emigró al Zenit San Pertersburgo hasta encontrar un nuevo hogar en Badalona. Y es en el extrarradio barcelonés donde alguien le ha dado las llaves del equipo de reflotar su carrera.

Antes de llegar a la Copa del Rey, Laprovittola había dado suficientes avisos como para tomar todo tipo de precauciones. Lo sabía el Baskonia, de la misma forma que tenía claro que Marko Todorovic era otro hombre a parar. El pívot montenegrino fue un jugador de lo más incómodo, pero lo del timonel argentino fue simplemente asombroso. El jefe en cancha del Joventut pulverizó registros. Firmó la mejor actuación estadística en un partido copero (36 puntos y 50) y dejó sin recursos al Baskonia, que o no los tenía o no supo encontrarlos. Ni el fuego de Vildoza, ni el temple de Huertas ni el emparejamiento de los minutos finales con Hilliard tuvieron algún efecto en la insólita exhibición de un director de juego que cocinó el veneno perfecto para hacer saltar la banca de los favoritismos y mostrar al Baskonia el camino de vuelta al hogar, ese mismo refugio al que no quería retornar hasta finalizado el fin de semana.

89 Kirolbet Baskonia

Vildoza (16), Janning (18), Shields (4), Voigtmann (6) y Poirier (15) - quinteto inicial-. Hilliard (10), Marcelinho (8), Diop (-), Jones (12), González (-).

98 Joventut

Laprovittola (36), Ventura (-), López-Arostegui (7), Harangody (15) y Todorovic (15) - quinteto inicial-. Dimitrijevic (6), Morgan (10), Delía (4), Mathias (4), Parra (-), Nogués (1).

Parciales:
16-29, 26-16, 26-28 y 21-25.
Árbitros:
Jiménez, Peruga y Caballero. Eliminados Hilliard, Todorovic.
Incidencias:
Partido de cuartos de final de la Copa del Rey, disputado en el WiZink Center ante 12.340 espectadores.

Laprovittola fue un factor desquiciante para el Baskonia. Pero conviene no olvidar que, en el momento en que se ponía en juego un título, los azulgranas mostraron su perfil más inestable. El Kirolbet fue un equipo cohibido de inicio, sin armas para frenar la conexión entre el argentino y Todorovic ni la capacidad de generación verdinegra desde el 'pick&roll'. Los hombres de Perasovic lograron reequilibrar la mala puesta en escena que les llevó a situarse con un 13-29 al filo del primer cuarto. Lo hicieron a golpe de vehemencia ofensiva, de la mano de la iniciativa de Vildoza y Janning y con un Jones de nuevo cómodo en su papel de dinamitero. Los vitorianos facturaron un parcial de 18-2 que incluso les permitió adelantarse en el marcador (34-33, minuto 16). Fue el único momento de duda del Joventut, el mismo que quedó archivado con el retorno a cancha de sus dos grandes referentes. Retomó entonces al argentino su festival para que los verdinegros alcanzaran el descanso de nuevo en ventaja (42-45).

Para entonces, Perasovic parecía haber decidido que la resolución del choque estaba en manos de un puñado reducido de jugadores dispuestos. Shields, muy apagado, quedó en el banco hasta nueva orden mientras Hilliard trataba de animarse en la anotación con una puntería inconstante.

Pulso entre argentinos

El corazón azulgrana quedaba en manos de la tempestad de Vildoza, la lucha interior de Poirier o la presencia de ánimo de Janning mientras Voigtmann seguía con la luz apagada. No era suficiente para tanto Laprovittola y para semejante seriedad vestida de verdinegro. El choque se convirtió en una montaña rusa para el Baskonia, obligado a vaciarse para evitar cada una de las escapadas en el marcador del cuadro badalonés. Acechó a su oponente e intento aprovechar el breve descanso de Laprovittola.

La valentía de Vildoza y un contragolpe culminado por Voigtmann presionaron al Joventut con un 80-83 a cinco minutos del cierre. Volvió 'Lapro', se tomó un breve respiro su compatriota rival y el Baskonia perdió el poco norte que ya tenía. Sin capacidad para empujar a su oponente hacia la caída, el baloncesto del conjunto azulgrana se convirtió en un sinsentido que aprovechó la escuadra catalana para reabrir de par en par la puerta hacia las semifinales.