El doble filo de la aceleración

Luca Vildoza se abre paso entre los cajistas Alberto Díaz y Deon Thompson durante el duelo del domingo en el Buesa Arena./igor martín
Luca Vildoza se abre paso entre los cajistas Alberto Díaz y Deon Thompson durante el duelo del domingo en el Buesa Arena. / igor martín

La impetuosidad de Vildoza y Henry es un filón a explotar en el Baskonia, pero su falta de control dejó huella en las dos derrotas ligueras

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Las líneas maestras de la reconversión estival del Baskonia contemplaban la posibilidad sufrir dos derrotas como las encajadas a domicilio ante el Barcelona y en casa frente al Unicaja. El rediseño aspiraba a la necesidad de buscar un juego más directo, con un punto más de músculo y contundencia física. Pero el aumento de potencia también precisa la necesidad de cierto control. Los tropiezos en el Palau y en el Buesa pueden tener distinta naturaleza, pero coinciden en un epílogo marcado por la sensación de caos. Al Baskonia se le hizo eterno el choque en el Palau, con una prórroga de propina en la que gastó sus escasas fuerzas. Frente al Unicaja, dio por terminado el choque demasiado pronto y, cuando quiso reconectarse, terminó castigado a un desenlace a cara o cruz.

A este Baskonia más vigoroso también le faltan Jayson Granger y Nik Stauskas, lo que rebaja sus alternativas de juego. En cualquier caso, las dos derrotas cosechadas desde el inicio de campaña también transmiten la sensación de oportunidades desperdiciadas. Son partidos más perdidos por el Kirolbet que ganados por el rival. Es una impresión más agudizada en el caso del resultado adverso ante el Barcelona, aunque se trata de un choque que comparte muchas similitudes con el duelo ante el Unicaja. Frente a los catalanes, el equipo de Perasovic registró 20 pérdidas de balón y concedió 13 rebotes ofensivos a su rival. Frente a los cajistas, los balones perdidos ascendieron a 17 mientras que los rechaces concedidos bajo el aro propio fueron 11. El Barcelona aprovechó las fisuras en el juego de los vitorianos para sumar hasta 26 puntos tras pérdidas y en segundas opciones de tiro. En estos apartados, el Unicaja llegó a amasar 23 puntos.

Son números que recuerdan al Baskonia que su proceso de maduración como equipo se encuentra, como no podía ser de otra forma, en su fase inicial. Las ausencias de Granger y Stauskas tampoco ayudan a la hora de consolidar una estructura de equipo que, al fin y al cabo, debe compatibilizar su progresión con la suma de victorias en dos competiciones. A la escuadra azulgrana le queda todavía camino para adecuar su juego a las diferentes velocidades que puedan desplegar sus diferentes quintetos en cancha. Con Velimir Perasovic, el ritmo alto y el juego en transición son prioritarios. Sin embargo, las características de dos directores como Vildoza y Henry o la presencia de Fall, con sus peculiaridades, requieren también sus ajustes en aras del equilibrio.

Las dimensiones y los recursos de Fall requieren su correspondiente ajuste

El dibujo de bases permanece incompleto desde la lesión de Granger. A falta de retoques, la dirección de juego queda en manos de dos jugadores de carácter volcánico. La iniciativa individual está en la naturaleza del juego de Vildoza y Henry mientras que la organización del juego es una virtud por aprender.

Hacia la madurez

El argentino afronta un curso en el que le toca adueñarse del timón del equipo tras dos años de aprendizaje a la sombra de Marcelinho Huertas. Por su parte, el jugador procedente del Unics Kazan vive su personal proceso de aclimatación, con sus dotes creativas en el 'uno contra uno', su verticalidad hacia el aro y su despliegue físico. En las derrotas ante el Barcelona y el Unicaja, ninguno de los dos transmitió firmeza a los mandos. Vildoza quedó desterrado de la rotación en el Palau mientras Henry acumulaba errores a medida que se acercaba el final para cerrar el choque con siete pérdidas de balón, algunas de ellas decisivas. Frente al Unicaja, ninguno de los bases azulgranas acertó a descifrar las variantes defensivas de los andaluces en el tercer cuarto para después coincidir en cancha en el último capítulo. El argentino explotó su habilidad anotadora, Henry navegó entre dudas y el perfil general del conjunto vitoriano se escoró en exceso hacia el individualismo.

La intimidación y también la capacidad para ocupar mucho espacio de Youssoupha Fall son recursos que aspiran a ser sello distintivo del Baskonia. El senegalés ha dejado destellos de su capacidad para condicionar partidos, pero también paga caras sus acciones de inmadurez mientras el resto de compañeros se amoldan a las características de un jugador de dimensiones insólitas. Las pérdidas de balón y el control a la hora de cargarse de personales son apartados de mejora. Lo voluble de su porcentaje en tiros libres también es un flanco débil que el Unicaja aprovechó en los últimos minutos.