Con sabor a victoria

Con sabor a victoria

El Baskonia pierde en Estambul, pero obliga al Fenerbahce a ganar dos veces tras remontar los de Perasovic una desventaja de 21 puntos

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Hay días que amanecen con siete grados bajo cero. Y no hay nada que se pueda hacer contra ello. El abrigo, la bufanda, los guantes... Sabes que pasarás frío de todos modos. Aún así, se sale de casa y se da el callo. Por orgullo. Porque, ¿quién sabe?, a lo mejor levanta la niebla y a mediodía hasta se puede aguantar al sol un ratito.

Eso es lo que le pasó este viernes al Baskonia en Estambul. La empresa era difícil. Imposible tal vez. Pero no se amilanó. Plantó cara a un líder de la Euroliga de otro planeta. Porque el Fenerbahce juega tan bien a esto que uno no sabe si darles un beso o un puñetazo. Al final, 96-87. El guión previsto. Y eso que la película no discurrió para nada como da a entender el marcador.

96 Fenerbahce

Muhammed (6), Erick Green (2), Datome (13), Melli (19) y Vesely (15) -cinco inicial-, Kalinic (5), Sloukas (13), Guduric (14), Duverioglu (6) y Lauvergne (3).

87 Baskonia

Huertas (6), Janning (10), Shields (22), Voigtmann (7) y Poirier (15) -cinco inicial-, Vildoza (11), González (-), Diop (5) y Hilliard (11).

Parciales:
27-25, 21-16, 27-24 y 21-22
Árbitros:
Luigi Lamonica (Italia), Borys Ryzhyk (Ucrania) y Gytis Vilius (Lituania). Eliminaron por faltas personales al local Melli (min. 40) y al visitante Poirier (min. 40).
Incidencias:
Partido correspondiente a la decimosexta jornada de la Euroliga disputado en el Ulker Sports and Events Hall de Estambul ante 11.230 espectadores.

El Baskonia fue mejor en la primera parte. Por qué no decirlo. Un Baskonia de siete jugadores -el octavo deambuló por el campo hasta que fue poseído por la barba en el cuarto definitivo- igualó el altísimo nivel de juego de los turcos. No falló ningún tiro en siete minutos largos de partido. Y tampoco mostró desgaste cuando en el segundo parcial llegó Sloukas para cambiar la dinámica de juego.

Lo malo es que aún siendo mejor el Kirolbet, los otros son tan buenos que se fueron siete arriba al descanso (48-41), con Melli -la estrella auriazul anoche- colgándose del aro sobre la bocina para remachar el triple fallado por Datome, solo en la esquina.

Shavon Shields lideró a los vitorianos en ausencia de Shengelia. Huertas ocupó el timón, con Vildoza encargado de defender a Sloukas, Poirier daba algunos fogonazos cuando Vesely le daba un respiro atrás y Voigtmann se metió 36 minutos entre pecho y espalda -los primeros 20 de tirón- para intentar que la cinta no se acabara demasiado pronto.

Era como ver 'El último samurai' en versión baloncesto. Los alaveses se divertían demostrando su honor ante un desenlace más que trágico. Hasta se daban el gusto de apretar al férreo y disciplinado ejército de soldados universales de Obradovic.

Hasta que llegó su hora, claro. Guduric desenfundó tras el descanso. Tres triples seguidos hacían saltar el marcador del 55-44 al 61-46. Otra diana de Sloukas y un mate de Vesely, solo tras escaparse de Poirier colocaban un 69-48 que parecía definitivo.

Como en la escena en la que Nathan Algren y Katsumoto cargan a galope contra una ametralladora último modelo. La 'balacera' marcó la pasión turca de los azulgrana, mató el romanticismo de ver a David chinchando a Goliat y dejó el partido en manos de Obradovic o de la épica.

Se juntaron ambas situaciones y Hilliard, poseído literalmente por la barba, a base de triples y tiros libres casi hace saltar la banca. Apostó demasiado pronto el genio de Cacak por dar descanso a su grupo de élite. Con los 21 de ventaja sentó a Sloukas y a Melli. Después a Gudiric y su equipo levantó el pie.

Shields, el mejor en ataque

Con la tranquilidad del que se sabe muerto, los de Perasovic resucitaron. Desde el triple, que fue lo único que se les resistió en la primera mitad. Desde el rebote que dominaba Voigtmann, fueron limando los barrotes de la celda que Fenerbahce montó en la zona. Con el 75-70 reactivó a Sloukas y Melli. El italiano, eliminado por faltas, estuvo inmenso. También el griego y el checo Vesely. Pero eso es como afirmar que amanece por las mañanas.

Aunque a esas alturas, el frío le daba lo mismo a los alaveses. Vildoza, Huertas, Shields -el mejor en la parcela ofensiva-, Poirier que rebañaba todo lo que quedaba por los aros... Lo imposible parecía que podría pasar. Un triple de Hilliard colocó el 80-79 encarando los cinco minutos finales. Si el Fenerbahce quería salvar la tarde debería ganar el partido por segunda vez.

Lo hizo. Porque cuando un lado de la balanza pesa más que el otro, el equilibrio solo puede ser ilusorio. Poirier ya solo frenaba a Vesely con faltas. A la segunda, se la pitaron antideportiva. El MVP de diciembre no falla ya tiros libres. Luego un triplazo de Gurudic, asistido por Sloukas, puso un 92-84 que permitía recuperar la sonrisa a un público congelado. Algunas derrotas deben saber a victoria.