Un Fenerbahce enrachado en Europa

Poirier lanza con el incordio de la mano de Sloukas, que no da una jugada por perdida./Rafa Gutiérrez
Poirier lanza con el incordio de la mano de Sloukas, que no da una jugada por perdida. / Rafa Gutiérrez

El grupo de Obradovic enlaza ya once triunfos en una Euroliga que lidera con solo una derrota en toda la primera vuelta

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Hasta tienen la sudadera más bonita de toda la Euroliga. Lo del Fenerbahce de esta temporada es sencillamente espectacular. Enlazan ya 11 victorias. Solo han perdido un encuentro -contra Anadolu Efes, en un mal día desde el triple 29%- y dan ya la sensación de ganar por inercia. Con lo estrictamente necesario.

Limitándose a defender. Si el rival está a un alto nivel, le ganan por poco. Por la mínima a Olympiacos en El Pireo, que tuvo la última posesión para evitarlo (73-72). Si el contrario se atora contra su muralla de chinos -además de estrellas, los de Obradovic son unos currantes- le cae una paliza. Le pasó al Panathinaikos (69-81), al Barcelona (65-84), al Darusasafaka (100-79) y al Gran Canaria (97-72).

Y en los encuentros comprometidos tiran de jerarquía, de la maestría de Sloukas, o del genio de Datome, de la calidad de Melli, del liderazgo y juego de otra altura de Vesely...

Así se impusieron en Vitoria (72-74), cuando el Baskonia habría merecido ganar. O al CSKA (79-75) y al Madrid (65-63), los únicos a su nivel, pero un peldaño detrás en fortaleza mental.

Es lo que tiene mantener el núcleo ganador de las dos últimas campañas -campeones en 2017, subcampeones en 2018- y hacer fichajes de calidad como Tyler Ennis -lesionado- o Joffrey Lauvergne. Zeljko no acepta saldos ni hace rebajas.

De hecho, su confianza es tal este curso que lideran con soltura una liga regular en la que los dos años anteriores se conformaban con estar en media tabla, con 6 derrotas. Vesely acaba de llevarse el MVP de diciembre. Dice que quiere el torneo. Los mortales, una sudadera amarillo fosforito como la suya.

 

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