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Protagonistas del baloncesto europeo

Funcional y de puro granito

La plantilla del Limoges celebra el título de campeones de Europa de 1993 tras ganar la Final Four disputada en Atenas./afp
La plantilla del Limoges celebra el título de campeones de Europa de 1993 tras ganar la Final Four disputada en Atenas. / afp

«Escuchaba la palabra defensa hasta en sueños», admite Bilba, héroe del título que ganó el Limoges en 1993

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Definido como aburrido, rácano e incluso un ejemplo perfecto de antibaloncesto. No resulta fácil recordar al Limoges campeón de la Euroliga en la temporada 1992-93 sin que la garganta se seque, la sudoración aumente y se sienta cierto principio de agujetas. Para los amantes del basket de salón, el juego practicado por aquel equipo es un pecado mortal. Más de uno proclamó que se había firmado el certificado de defunción del juego inventado en su día por James Naismith. En concreto, fue el técnico del Benetton Treviso, Petar Skansi, víctima del equipo francés en la final de Atenas tras encajar un 55-59, guarismos que nadie enmarcaría en ningún Salón de la Fama, pero que valían por el único título en el máximo torneo europeo que prevalece hoy en el baloncesto francés.