Un grande más

Poirier y Tavares en un lance de la final de la Supercopa./E. C.
Poirier y Tavares en un lance de la final de la Supercopa. / E. C.
Pepe Laso
PEPE LASO

La final estaba prácticamente acabada cuando Poirier intentó meter dos puntos ya inútiles debajo del aro. No pudo. Allí estaba Tavares para meterle el miedo en el cuerpo. Sonó el pitido final y Pedro Martínez le recriminó no haberla machacado. Solo en eso es hoy en día inferior el equipo viroriano al redondo Madrid, que por lo visto no pierde peso ni con la marcha de Doncic. Al Baskonia le falta un grande más para que en las guerras, que sin duda vendrán, mantenga las hechuras en los últimos minutos.

De cualquier manera la final que vimos el sábado fue una demostración de cómo ha cambiado el baloncesto de los equipos grandes. Nada de pretemporada: jugadores en plena forma, entrenadores exigentes y mucho físico. Me atrevo a decir que los tres equipos de Euroliga tienen filosofía diferente a los ACB. El Madrid y el Baskonia no necesitan pruebas, sus jugadores saben lo que deben hacer y lo intentan siempre. El Barcelona es diferente, es cierto que ha renovado algunas posiciones pero dudo de que se acoplen con facilidad.

La dependencia de Tomic me parece perniciosa, le falta carácter de ganador. Por otro lado mantienen a Heurtel ese súper de las grandes rachas, de los canastones, pero también de la inconsistencia. Veremos cómo soporta Pango, el mejor base de la temporada pasada, su competencia. Lo peor de los catalanes con relación a los dos contarios directos es que mientras que ellos tienen que reparar la máquina vitorianos y madrileños solo tienen que seguir rodando.

La final tuvo cosas curiosas. Lo fue la primera canasta del partido. Poirier taponó un tiro madridista, salió corriendo y llegó a tiempo para meter un mate. Cualquiera que entienda un poco piensa: 'Aquí hay diversión'. Tampoco estuvo mal ver jugar a Llull después de terminar la temporada pasada renqueante, ¡Vaya veranito que se ha pegado el mozo! Qué lejos quedan aquellas temporadas en que los equipos se iban diez días a un balneario para empezar la preparación. Ahora no se empieza, se continúa en una constante mejora. Los dos americanos debutantes del Baskonia me gustaron. Shields es el típico buen jugador americano que se curte en el baloncesto europeo manteniendo por edad las ilusiones intactas. Hilliard tiene mejores referencias. Se doctoró en la gran universidad de Vilanova y ha coqueteado con el baloncesto NBA. ¡Dentro de nada estamos en la ruta!

 

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