El arduo equilibrio de un equipo menguante

El arduo equilibrio de un equipo menguante

El Baskonia, reducido a una rotación mínima, cae ante el Iberostar tras un intento baldíode reconducir una primera parte pésima

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Con Patricio Garino y Tadas Sedekerskis lesionados y Miguel González y Ajdin Penava como meros espectadores en primera fila de banquillo, decir que el Baskonia no tiene una plantilla corta equivale a negar la evidencia. Sin embargo, todavía puede ser una escuadra de hechuras más reducidas, tal y como ocurrió en el pabellón Santiago Martín, convertido de nuevo en una trampa mortal para el viajero vitoriano. Ante un Iberostar Tenerife fresco y dispuesto a dar dentelladas en busca de una posición copera, el Baskonia fue un equipo menguante. Su propia estructura y las circunstancias médicas actuales le limitan, pero también la preferencia de Perasovic por apostar por un núcleo compacto y reducido para manejar los encuentros.

En la derrota en tierras tinerfeñas, la querencia del preparador croata llegó a un extremo quizás excesivo, hasta el punto de que Hilliard y Shields observaron toda la segunda parte desde el banco, sin más función que alentar a sus compañeros y rumiar una decisión técnica con una aparente carga acusatoria. Al final, las tres contrataciones estivales, relegadas al ostracismo mientras el Baskonia permanece en el mercado invernal sin encontrar nada que le interese o que pueda o quiera pagar. La reducción al mínimo tras el descanso tuvo su efecto y permitió al Baskonia reconducir una primera parte nefasta que había cerrado con una renta en contra de 21 puntos (45-24). El retén constituido por Vildoza, Granger, Janning, Shengelia, Voigtmann y Huertas se quedó a las puertas de la remontada. Un esfuerzo meritorio el suyo, aunque también sostenido por agarres poco sólidos y lastrado por el desigual reparto de esfuerzos dentro de un equipo que, apenas 48 horas antes, había librado una batalla cruenta en Tel Aviv. Sintomático fue que Beirán ganará la partida en la recta final a un Janning obligado a cubrir él solo buena parte de las obligaciones que requieren los puestos de escolta y alero.

70 Iberostar Tenerife

Staiger (9), San Miguel (4), Beirán (11), Abromaitis (9), Iverson (5), -inicial-, Richotti (5), Niang (7), Brussino (2), Sebas Saiz (6), Bassas (12).

63 Kirolbet Baskonia

Vildoza (6), Granger (7), Poirier (9), Shengelia (18), Shields (-), -quinteto inicial-, Voigtmann (2), Huertas (4), Janning (14), Diop (3), Hilliard (-)

Parciales:
24-8, 21-16, 10-18 y 15-21
Entrenador:
Benjamín Jiménez (andaluz), Sergio Manuel (vasco), Carlos Merino (madrileño). Sin eliminados.
Incidencias:
Encuentro disputado en el Pabellón Santiago Martín correspondiente a la jornada duodécima de la Liga Endesa. 4.762 espectadores.

El Baskonia se dejó la compostura en el largo desplazamiento desde Tel Aviv y Tenerife. No hubo opción al escarmiento a pesar de los precedentes que avisaban de los peligros de un anfitrión dispuesto a demostrar de nuevo que tiene tomada la medida a los vitorianos. El caso es que la puesta en escena del conjunto azulgrana fue de una nulidad absoluta. Se dejó zarandear desde el arranque por un Iberostar Tenerife pleno de ritmo y acierto triple. Dos salvas iniciales de Staiger retrataron la remolona defensa baskonista. Primer parcial de 10-3 mediado el cuarto inicial y Perasovic, obligado a gastar su primer tiempo muerto. Ni la vehemencia de las palabras del croata hicieron despertar a un Kirolbet que parecía decidido a entregar el partido sin ni siquiera lucharlo.

Nadie entraba en calor en la anotación y lo de defender era un mero desierto ártico. El primer cuarto se cerraba con un 24-8 ya sonrojante de un Baskonia que tan solo había sumado dos canastas en juego desde el inicio del encuentro. Mientras, e Iberostar Tenerife no parecía dispuesto a soltar a una presa desganada y sin resuello. El segundo capítulo se inauguró con la tercera saeta triple de Staiger. Más sal en una herida que intentó suturar Janning con una respuesta terminante desde la misma distancia. El segundo triple azulgrana quedó como mera anécdota al tiempo que prologaba un aguacero canario desde más allá de 6,75.

Escalada titánica

Cuatro triples, tres de Abromaitis y uno apoyado en tabla y al límite de la posesión de Richotti. Los insulares alcanzaban el descanso con un 45-24 y abrían la segunda parte aprovechando un regalo de Granger para que San Miguel clavara la máxima ventaja (47-24, minuto 31). El Baskonia tocaba fondo, pero la efervescencia de Vildoza y Granger, el despertar anotador de Shengelia y Janning y la fe recobrada a través del rebote ofensivo ayudaban a marcar un parcial de 3-16 (50-40, minuto 29).

Los azulgranas recuperaban el rumbo, pero sin una clara sensación de seguridad. Cerraban el tercer cuarto con un 55-42 en contra y se aferraron el duelo en el último sin terminar de aplicar un ritmo de locomotora y con la consabidas concesiones desde la línea de tiro libre. El pundonor de un núcleo reducido de jugadores permitió al Baskonia ponerse a tiro de remontada con un 62-60 a dos minutos del cierre. Una escalada titánica, pero agotadora para acabar sepultados por los errores propios y dos triples matadores de Beirán y Bassas.