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El milagro de sobrevivir

Ilimane Diop busca un compañero libre al que pasar ante López-Aróstegui./Sergio Ros
Ilimane Diop busca un compañero libre al que pasar ante López-Aróstegui. / Sergio Ros

Un Baskonia derrengado se sostiene en pie de chiripa ante un Joventut que desperdició la opción de ganar con un último triple errado de Todorovic

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Voló el intento triple de Marko Todorovic y los jugadores del Baskonia contuvieron el poco aliento que les quedaba después de otra jornada en la oficina con demasiadas sillas vacías. Cuando el aro escupió el balón, los hombres de Perasovic puede que tuvieran la duda a la hora de decidir qué había que celebrar. O un triunfo milagroso o el final del choque y el inicio de la vuelta a casa; sinónimo de descanso. Vencedor el Baskonia en la cancha del Joventut después de otra maniobra de supervivencia y otro monumental derroche de energía sobrellevado entre unos pocos.

En esta ocasión, un equipo derrengado como el vitoriano logró escabullirse para sumar de chiripa una victoria que certifica su condición de cabeza de serie de cara al sorteo de la Copa del Rey. El caso es que había que frotarse los ojos para confirmar que el vencedor era el conjunto azulgrana después de haber concedido a la Penya 20 rebotes de ataque o de haber anotado tan solo cuatro puntos, todos desde el tiro libre, en los cuatro últimos minutos del encuentro.

Caída en picado

La acción de 2+1 de Hilliard que colocó al Baskonia con un holgado 53-64 fue la última canasta en juego de los azulgranas en la tarde del domingo. A partir de ahí, la última oleada verdinegra cerca estuvo de sepultar al angustiado viajero alavés. Llegaron los triples de Dawson y Laprovittola, la incansable pelea de Todorovic para castigar la defensa azulgrana a través del rebote ofensivo y un parcial de 14-3 que igualó el duelo con un 67-67 a 27 segundos del final. Tras haber errado una tanda previa de tiros libres, Poirier se situaba en la línea del miedo para sumar su único punto en todo el partido y dejar al Joventut con nueve segundos y un 67-68 para la esperanza. Cuando el balón cayó en las manos de Todorovic tras la línea de tres puntos, ya no había más opción que un tiro lejano que, para fortuna de los azulgranas, fue repelido por el aro. El sufrimiento había terminado y se imponía la sensación de que alguna medida de gracia había indultado al plantel de Perasovic.

67 Divina Seguros Joventut

Laprovittola (12), Ventura (6), Mathias (-), Harangody (10), Todorovic (13) -equipo inicial-, Morgan (2), Dawson (5), Nogués (2), Dimitrijevic (7), Delía (8) y López Arostegui (2).

68 Kirolbet Baskonia

Huertas (8), Vildoza (16), Shields (20), Hilliard (12), Poirier (1) -equipo inicial-, Diop (3), Janning (8) y González (-).

parciales.
13-12, 12-15, 21-22 y 21-19.
árbitros.
Hierrezuelo, Perez y Torres. Sin eliminados.
incidencias.
Partido de la 16ª jornada de la Liga Endesa disputado en el Palau Olímpic de Badalona ante 6.385 espectadores

Dado lo accidentado del tramo actual de temporada, tampoco se le puede exigir mucho. El Baskonia es, mientras no sume efectivos a través de nuevas contrataciones o de altas médicas, es un equipo de mírame y no me toques. Se trata de una condición que no es la más recomendable para una actividad de contacto como el baloncesto. Bien lo saben, Janning y Shields, golpeados durante el duelo en Badalona en una articulación sensible como el tobillo, pero sin borrarse ni un segundo del partido a pesar del dolor. Más achaques y sustos para un Baskonia enflaquecido, obligado a vivir más pendiente de no generar grietas que de atacar los partidos con energía y resolución.

En la vuelta al frente doméstico tras el ejercicio continental de malabares frente al Gran Canaria, no hubo una cura instantánea para la gripe de Voigtmann. Su baja volvió a convertir el baloncesto azulgrana en cosa de siete. En esta ocasión, Miguel González fue el encargado de dar algún minuto de refresco, dado que Penava volvió en Badalona a su condición habitual; la de hombre invisible.

De nuevo con una reserva escasa de carburante, el Baskonia sobrevivió gracias al tesón de sus hombres sanos y al valor añadido de la clarividencia de Huertas, las pilas alcalinas de Vildoza y la efectividad triplista. Los azulgranas se abrieron paso a través de un partido de marcadores escuálidos y niveles de acierto y precisión reprochables. El Joventut compensó su escasa puntería triplista con su empuje en el rebote de ataque, una clara muestra de lo débil que se encuentra el Baskonia a la hora de alargar el esfuerzo. Los vitorianos volvieron a transitar por la cuerda floja en Badalona con serios problemas de equilibrio, pero sostenidos al final por su propia fe y los errores ajenos. Tiene su emoción y su mérito, pero no parece la mejor costumbre.

 

Fotos