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Una abnegación total

Una abnegación total

El Baskonia aún más escaso se rehace de la gripe de Voigtmann para sacar adelante un duelo crítico que culmina con brillantez ante el Gran Canaria

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia vive un presente tan dramático en su enfermería como heroico en su batalla diaria en el frente de la Euroliga. Pierde efectivos a ojos vista, su banquillo se puebla de muchachos del filial que tan solo ocupan sillas mientras una minúscula orquesta de cámara de profesionales defiende los colores azulgranas contra rivales de todo pelaje y frente a cualquier contratiempo dispuesto a agravar su situación.

Tras dos batallas épicas sin premio en las canchas del Fenerbahce y el Olympiacos, el Kirolbet afrontaba un duelo crítico en su cancha ante el Gran Canaria con unos prolegómenos que dejaban entrever la baja de Voigtmann debido a un proceso febril. Otro impacto de consideración en el magullado fuselaje azulgrana, que clama a gritos la incorporación de nuevas piezas para reponer las que ahora están condenadas a una reparación de larga duración. Sin el alemán, a Perasovic le quedaban siete hombres útiles. De nuevo sin el quorum suficiente para dar una réplica apropiada en una nueva batalla de desgaste. Las circunstancias parecían augurar un drama en un duelo crucial para mantenerse en la carrera por alcanzar los puestos de play off.

83 Baskonia

Huertas (24), Janning (3), Hilliard (9), Shields (7) y Poirier (20) -cinco inicial-, Penava (2), Vildoza (5) y Diop (13).

66 Gran Canaria

Oliver (2), Eriksson (11), Rabaseda (-), Báez (12) y Balvin (16) -cinco inicial-, Magette (-), Vene (-), Paulí (2), Pasecniks (4), Strawberry (5), Fischer (5) y Tillie (9).

Árbitros
Christos Christodoulou (Grecia), Fernando Rocha (Portugal) y Milan Nedovic (Eslovenia). Sin eliminados.
Incidencias
Partido correspondiente a la decimoctava jornada de la Euroliga disputado en el Fernando Buesa Arena ante 9.812 espectadores.

Frente a los pronósticos más aciagos, el Baskonia logró abrirse paso entre la bruma de un choque confuso y la pobreza de sus recursos disponibles para firmar otro ejercicio de abnegación total que, esta vez sí, tuvo el premio de la victoria. Mérito de un grupo de jugadores comprometidos y herméticos a las desgracias y también gracias a un Gran Canaria que perdió el hilo del duelo y mostró una incapacidad manifiesta para ahondar en las carencias azulgranas. Eso sí, mejor no tentar a la suerte y tratar de apuntalar cuanto antes la plantilla ya que no todos los rivales mostrarán el nivel de inoperancia de los canarios.

A una cuarta parte de la plantilla baskonia le toca lidiar con una colección variada de problemas médicos. Pero solo faltaba que irrumpiera en el vestuario azulgrana esa enfermedad tan común y que, en estos días, alcanza niveles epidémicos en el resto de la población. Fue la gripe la que dejó a Voigtmann convertido en el nuevo apellido a sumar en la lista de bajas del equipo vitoriano. El cartel de 'Misión Imposible' asomaba mientras el Baskonia se quedaba sin ala-pívots, más allá de algún minuto de refresco de Penava, y condenaba a Velimir Perasovic a otro nuevo ejercicio de funambulismo sin red.

Ante semejante paranorama de escasez, el Baskonia optó de inicio por contenerse. Mantuvo el pie sobre el freno, quizás consciente de que había que reservar fuerzas y faltas personales. Tanto contuvo la respiración en su arranque que terminó asfixiado en un primer cuarto de factura grotesca en el que el Gran Canaria se manejó a placer ante un anfitrión que pisaba de puntillas, como quien se sabe debilitado y teme que sus costuras revienten a las primeras de cambio. Balvin desde las cercanías del aro y Tillie en el triple se encargaban de retratar el déficit interior azulgrana.

Los insulares se estiraron hasta un 16-26 al inicio del segundo capítulo hasta que el Baskonia se despojó de ataduras para comenzar a defender a tumba abierta, sin mirar el casillero de personales. Llegó la anticipación en las líneas de pase de la mano de Vildoza, Huertas tomó el timón del duelo para no soltarlo hasta el final y el Baskonia se rehizo. Solo dos triples de Eriksson pospusieron la remontada. Los canarios cerraron la primera parte con un 39-42 a favor, pero conscientes de que el Baskonia no lloraba a sus ausentes. Poirier y Diop fueron torres gemelas y demoledoras en un tercer cuarto en el que no tuvieron relevo mientras el rival perdía el norte. El Baskonia pasaba al dominio con un 55-51 para respirar a pleno pulmón en el último cuarto con un parcial demoledor de 28-15.