Con un poco de basket basta

Una jugada del partido entre el Baskonia y el Manresa en el Buesa Arena. /IGOR MARTÍN
Una jugada del partido entre el Baskonia y el Manresa en el Buesa Arena. / IGOR MARTÍN

Huertas soluciona el partido con 10 minutos de alta escuela tras un mal inicio que dio esperanzas a un Manresa voluntarioso pero muy inferior

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Hay domingos que son de sofá y mantita. De siesta larga. De gozar del no hacer nada. Hasta que recuerdas que la lavadora estaba puesta y que la ropa no va a colgarse sola. Algo así le pasó ayer al Baskonia. El Manresa no es que propusiera mucho sobre el parqué del Buesa -falló seis de los siete triples que lanzó el primer cuarto-, pero de postponerlo -más con ocho pérdidas en el parcial- el partido empezaría a oler como la ropa húmeda cuando espera demasiado en el tambor. Solo hicieron 11 puntos los azulgranas en los primeros diez minutos.

Por suerte, y para seguir optando a atrapar al Madrid y Barça si alguno de los dos pincha de aquí a final de fase regular, Huertas se alzó, decidió ordenar la casa y puso a cada uno de sus compañeros con alguna tarea. 'Toko, Vincet, a hundirla'. 'Darrun, anota'. De mientras, el paulista regaló 11 puntos (sin fallo) y 6 asistencias. Al descanso, tras un mal arranque se llegó con 10 de ventaja. 41-31. Partido resuelto. O casi.

La verdad es que Peñarroya tampoco tenía piezas con las que frenar la superioridad local. Sakho se cargó muy rápido de faltas y pedirle a Sima que frene a Poirier es como querer que un político no bese bebés en campaña. Murphy y Zubcic son un aperitivo cuando Shengelia muestra su hambre. Muñoz. Bastante tiene con correr detrás de Hilliard. Si a eso le sumas la magnífica defensa de Garino sobre Toolson cuando peor estaban los locales...

Fue un domingo de siesta, manta y colada. Parafraseando el viejuno anuncio de detergente, hay días que con un poco de basket basta. Por si las moscas, tras el descanso, el Kirolbet esquivó volverse a tirar en el sofá y salió de paseo. Militar. Mejoró su anotación. No volvió a perder un balón casi hasta el final del encuentro y fue estirando la ventaja. El tercer cuarto terminó 65-49. Mejorando prestaciones. Lo agradeció la salud mental de los casi 7.000 incondicionales que acudieron al Buesa y que en ocasiones aplaudieron la espectacularidad y buen hacer de Gabriel Lundberg.

El argentino secó a Toolson en la primera mitad para evitar que los catalanes pudieran escaparse patricio garino

El base de los catalanes, anulado Toolson e inoperante un Tomás al que le tocó bailar con Shields, fue el único que demostró calidad a la altura de lo que demanda el Baskonia. El de Copenhage se fue a los 20 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias para 28 de valoración.

Diop, Sedekerskis, Jones

La segunda parte fue un pasatiempo ante la evidencia de que el duelo estaba decidido después de un segundo cuarto de 30 puntos de los de Perasovic. Tiempo para los menos habituales: Diop, Sedekerskis y Jones. Una oportunidad real de dar descanso a Poirier, que ofreció muestras de cansancio y pesadez en las piernas. Mejor en el banquillo que lamentar una lesión por una tontería.

Fue un día para tirar de oficio, porque Peñarroya no lo puso fácil. Tocó cumplir con las tareas menos vistosas y sacar el trabajo. A lo largo del día de hoy, en los resúmenes en vídeo, se mostrará el vistoso contraataque que protagonizaron Vildoza y Hilliard mediado el tercer cuarto. No será la verdad de los vivido en el Buesa. Aunque fue precioso.

Fue posiblemente el único chispazo del argentino, que acumuló otros 24 minutos de juego cuando se le supone tocado físicamente. Cansado de la confusión que generaban García y Lundberg al tiempo en cancha -el español defendía como base pero atacaba como escolta, fabricando espacio para el danés- activó el modo robo el de Mar del plata, se anticipó al pase y salió como un rayo hacia el aro contrario. Se complicó cuando el balón parecía que saldría por el ancho. El malabarista lo solucionó saltando y dándole un pase por la espalda a Hilliard, plantado en el centro de la cancha. Éste se la devuelve a Vildoza, que en vez de rematar la jugada, envía el alley oop para que el pensilvano la machaque.

Una perla para adornar un partido tedioso. Para muy cafeteros, en el que Huertas, más joven y decisivo a cada jornada, leyó otra magistral lección de cómo se dirige a un equipo. Añadió otro triple y dos asistencias a lo bordado hasta el descanso para firmar un 14 + 8, en 20 minutos justos, y después entregó la camiseta a su madre. Es perfecto.