Una dosis suficiente de seriedad

Una dosis suficiente de seriedad

Un Baskonia de nuevo en formato corto mantiene la concentración para dominar al Buducnost antes de que se empine el trazado continental

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Resulta poco menos que imposible bordar la brillantez dadas las circunstancias médicas que atraviesa el Baskonia. Sin embargo, siempre se puede ser serio y sobrio ante la adversidad para cumplir con los deberes. Algo sabe el conjunto azulgrana de navegar con el viento en contra esta temporada y de aplicarse al máximo cuando menos efectivos hay donde elegir. El Buducnost cayó en el Buesa Arena, que volvió a ser un feudo hermético por tercera noche continental consecutiva. Se mantuvo solvente el Kirolbet en casa para sumar un nuevo triunfo que le mantiene vivo en la lucha por los cuartos de final. A partir de ahora, las rampas del trazado europeo elevan el desnivel y aumentan su dureza. Tocará viajar la semana que viene a la guarida del Panathinaikos para después recibir al Real Madrid y al Anadolu Efes. Tres puertos de máxima exigencia antes de otro final en alto en la cancha del CSKA.

Cuatro partidos para resolver el pase a los cruces y el Baskonia que vuelve a ser un equipo de formato breve después de perder a Janning, que estará seis semanas de baja. El Kirolbet encaró el duelo ante el Buducnost con nueve jugadores útiles, dado que Sedekerskis, González y Penava siguen siendo piezas de relleno en el banquillo por mucho que recibieran minutos de regalo en la recta final con el duelo ya resuelto. Dada la distensión que imperaba en la segunda mitad del último cuarto, la entrada de los más jóvenes pocas pistas dio respecto a su posible aportación en momentos más complicados de posteriores choques. Lo que sí dicen los precedentes es que, cuando aprieta el marcador y la presión por ganar aprietan, no se suele decantar el croata por experimentos con canteranos.

Aceleración

No tuvo que pasar demasiadas fatigas el Baskonia para superar a un Buducnost que transmitió la sensación de tomarse el duelo como un trámite incómodo que cumplir por obligación. Los vitorianos arrancaron entre dudas, dominados por la iniciativa anotadora de Norris Cole y el daño interior generado por Goga Bitadze. El choque se situó con un 12-15 en contra tras siete minutos jugados y al Baskonia le dio por entrar en combustión. Irrumpió en cancha Huertas para poner orden. Le acompañó Hilliard para retener el defensa al dueño de dos anillos de la NBA y el Buducnost buscó resuello en una segunda unidad muy justa de calidad.

Cambió la cara el anfitrión para recuperar esa versión de alto despliegue de energía y velocidad en la transición. Facturó un parcial de 15-0 que dejó al Buducnost aturdido (27-15, minuto 11). Fue un primer zarpazo contundente, aunque el Baskonia decidió posponer la puntilla. El plantel montenegrino se rehizo un tanto con la vuelta a cancha de Cole. Resistió Bitadze con tres faltas más de lo recomendable, pero los azulgranas encontraron a Huertas y algunos chispazos de Shields y Garino para sobrevivir a la aridez anotadora, agudizada por los bajísimos porcentajes triples. El Baskonia alcanzó el descanso con un 39-34 y optó por el despegue en el tercer cuarto. La puntería triple abrazó a los azulgranas de la mano del alero agentino. Una técnica al banquillo visitante desorientó aún más a un Buducnost desganado y una acción de 3+1 de Hilliard marcó la decena de puntos de ventaja (54-44, minuto 26). El Baskonia ya no paró hasta cerrar la tercera entrega con un claro 64-49 a favor que dejaba el duelo resuelto. Una última noche en calma en el Buesa Arena antes de las apasionantes tormentas que se acercan.