Con un suspense inquietante

Con un suspense inquietante

Un Baskonia inestable saca adelante un duelo comprometido ante el Zalgiris y mantiene sus opciones en la carrera hacia los cuartos de Euroliga

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia sigue sin transmitir sensaciones de fortaleza mientras su juego es una fuente constante de inestabilidad. Sin embargo, sentirse de nuevo ganador después de la bofetada de la Copa del Rey y de la sesión de impotencia tras la última visita al Palau Blaugrana siempre anima a seguir adelante. Al fin y al cabo, el conjunto azulgrana se mantiene en la pelea por alcanzar los cuartos de la Euroliga después de cumplir con su deber al superar al Zalgiris en el Buesa Arena. Un golpe certero en el primero de los tres duelos como local que le propone el calendario europeo. Una corta residencia en casa en la que no debería fallar, dado el nivel de los rivales.

El conjunto lituano era un oponente al que había que tumbar, por mucho que tenga en su banquillo al entrenador de moda, el mismo que tampoco puede hacer milagros cuando le falta su base titular (Wolters) y una de sus torres interiores. El Khimki y el Buducnost serán los siguientes en pisar el coliseo azulgrana y la presión por ganar será la misma para el anfitrión Baskonia. Es la carga que hay que sobrellevar en la recta final de una fase regular que incrementará la tensión de manera exponencial en las semanas venideras.

80 Kirolbet Baskonia

Vildoza (16), Janning (3), Shields (14), Voigtmann (13) y Poirier (13) -cinco inicial-, Huertas (10), Diop (4), Jalen Jones (-), Garino (1) y Hilliard (5).

73 Zalgiris Kaunas

Walkup (8), Grigonis (11), Ulanovas (8), Aaron White (3) y Davies (13) -cinco inicial-, Thompson (11), Westermann (5), Jankunas (4) y Milaknis (7).

Parciales:
17-12, 23-13, 19-27 y 21-21
Árbitros:
Sreten Radovic, Milivoje Jovcic y Fernando Rocha. Eliminaron por faltas personales al local Hilliard (min. 36) y al visitante Walkup (min. 40).
Incidencias:
Partido correspondiente a la vigésima cuarta jornada de la Euroliga disputado en el Fernando Buesa Arena de Vitoria ante 10.824 espectadores.

Con el impacto de los últimos golpes todavía reciente, el Baskonia logró el objetivo de superar a un perseguidor como el conjunto báltico, que se observa ya rezagado en la clasificación. La carrera es de fondo y también de eliminación, aunque queda un halo inquietante tras la victoria del Zalgiris. El equipo azulgrana, sin más refuerzos para la lucha europea tras cerrarse el mercado sin movimiento alguno, sigue siendo un superviviente. Lo fue este jueves en su propia casa y ante una escuadra menor en recursos como el Zalgiris. Ese sello le puede llevar hasta los cruces y puede ser una buena herramienta de combate, aunque la contundencia y la constancia son ajenas a su esencia baloncestística. Pueden ser protagonistas de relámpagos cegadores como el que conjuró en los minutos finales del segundo cuarto, pero también flaquea cuando toca ser dominador. Su formidable parcial de 20-1 que le permitió pasar de un 20-24 en contra a un favorable 40-25 al descanso fue un fogonazo cegador que cambió de manera radical la cadencia cansina de un partido que, hasta ese momento, se movía en los parámetros dispuestos por el Zalgiris.

Una montaña rusa

La energía de Shields, la capacidad para correr la cancha de los interiores azulgranas o la destreza en el pase de Voigtmann elevaron la temperatura de un Baskonia que al fin quería despegar. Pero fue pasar por los vestuarios y ver cómo desaparecía esa determinación y esa rabia por comerse a dentelladas el partido. El Zalgiris ahondó en esa flojera que tiende a atacar a un plantel vitoriano que atraviesa baches, intenta recuperar a un recién llegado Garino, pero que teme perder a un Janning con demasiados golpes en el fuselaje y una fascitis plantar que es como para quitar el sueño. Un parcial de 3-14 devolvió a los de Kaunas al encuentro (43-39, minuto 25), aunque el Baskonia reaccionó a tiempo.

Se ahuyentó el pánico con la cordura al timón de Huertas y con el trance triplista en el que se sumergieron Vildoza, Hilliard y Voigtmann. La gasolina anotadora devolvió el temple al Kirolbet, pero siempre había una grieta o una concatenación de errores evitables que mantenía al Zalgiris dentro del duelo. Fue una dinámica poco tranqulizadora que se mantuvo hasta el cierre del tercer cuarto (59-52) y que proseguiría hasta casi la conclusión del duelo. Poco importó que el acierto triple de Vildoza abriera una brecha de diez a poco menos de tres minutos para el cierre (73-63). Las pérdidas de balón y la defensa presionante del Zalgiris mantuvieron al Baskonia en un laberinto del que ayudaron a salir el espíritu batallador de Shields y la falta de pegada ofensiva de los de Jasikevicius.