Rokas Giedraitis es ayudado por Fontecchio y un miembro del staff técnico. / PASCU MÉNDEZ

Baskonia La baja de Giedraitis para la gira rusa incrementa la responsabilidad de Fontecchio

El equipo azulgrana necesita además las zancadas adelante en forma de puntos de Baldwin y Marinkovic

Ángel Resa
ÁNGEL RESA

Si el Bitci Baskonia aún inestable montase un circo bajo la carpa elevada de Betoño, le menguarían los gigantes. A la muy sensible, y preocupantemente prolongada ausencia de un inédito Peters esta temporada, se une la lesión en el tobillo izquierdo de Giedraitis, quien hubo de abandonar el parqué de Murcia anteayer a ocho minutos de la bocina final. El alero lituano penetraba en diagonal hacia la canasta y al caer pisó el pie del 'cuatro' Webb. Gestos inequívocos de dolor, fuera de un combate resuelto de manera adversa en el asalto final (80-79) y retorno a Vitoria para tratar el esguince mientras los compañeros surcarán los cielos de Europa.

La baja del 'tres' que también ejerce esta campaña como escolta priva a Dusko Ivanovic de uno de los dos jerarcas mayores del equipo. Reconocimiento que Rokas -todo un veterano de segundo año dentro de un plantel tan removido- comparte junto al líder del conjunto con la batuta en la mano. De Granger hablamos, naturalmente. El uruguayo trata de imprimir sentido común al ataque de un conjunto que aún requiere ciertos automatismos. Así que la ausencia del anotador báltico -o bastante más que eso a la espera de conocer el diagnóstico, el tratamiento y la convalecencia- en los pabellones de Kazán y San Petersburgo convoca el protagonismo de otros miembros exteriores del grupo.

Apenas caben dudas acerca de que Fontecchio no optará porque pase de él ese cáliz. El completo jugador italiano -tira rápidamente y sin bajar los brazos, es intenso y carga el rebote con denuedo- ya demostró la campaña anterior en Berlín y durante los Juegos Olímpicos que no se arruga con camiseta alguna. Ni la amarilla del Alba ni la 'azzurra' de su país. Tampoco aquí, donde va de menos a más en una progresión indudable. Mejor en Europa por números y sensaciones -y ahora afronta el equipo vitoriano un doble compromiso continental- que en la ACB. En el torneo que patrocinan las líneas aéreas turcas, Simone acredita 15 puntos, 5 rebotes y 2 asistencias en 28 minutos sobre el parqué con porcentajes de 54-52-100 en tiros dobles, triples y libres. Un seguro que habrá de multiplicarse aún más por la falta de su socio en el perímetro.

La suma de tres

Pero no todo el peso debería de recaer sobre la espalda ancha de Fontecchio. El percance físico de Giedriatis exige las zancadas adelante de Baldwin y Marinkovic. Al cuarto de la saga todavía se le aguarda como ese 'dos' anotador después de que Ivanovic le asignase tal puesto por la falta de clarividencia del estadounidense en el manejo del grupo. Para ello se basta Jayson con la ayuda de Kurucs, otro canterano que apunta a soldado por su agobio a los bases rivales en la subida del balón. Wade participa veinte minutos por compromiso europeo con medias de 8 puntos, 3 pérdidas y muy pobres porcentajes de precisión en el tiro hasta la fecha. ¿Y Vanja? Pues llegó de un Valencia, donde purgó muchos descartes de Jaume Ponsarnau, con fama de buena muñeca que debe acreditar en la capital alavesa. La ausencia de Rokas le abre la oportunidad de abandonar su liviandad dentro del grupo y reivindicarse.