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Encontrar la tecla adecuada

Encontrar la tecla adecuada

El Baskonia espeso se lleva un partido que se jugó en las pinturas de un Nou Congost de alto voltaje que protestó mucho las decisiones arbitrales

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Le costó al Baskonia encontrar el resorte con el que vencer al Manresa. La ilusión de los catalanes, merecido equipo revelación del campeonato, obligó a los alaveses a sufrir, a superar sus dudas, a tirar de carácter (porque juego -en el tercer cuarto- se vio poco) y resistir hasta que algo cambiara el encuentro.

Fue Darrun Hilliard, una vez más, con un cuarto definitivo para enmarcar, el que abrió la puerta del triunfo. Claro que la alfombra roja que colocaron los árbitros a los pies de los vitorianos también ayudó. Se quejó y mucho el público del Nou Congost de los colegiados. No les faltó razón. Tampoco se fueron contentos los interiores baskonistas, muy castigados (Diop eliminado, Poirier cuatro faltas) e igualmente tuvieron argumentos para hacerlo.

66 Baxi Manresa

Lundberg (13), Toolson (11), Tomàs (6), Dragovic (2), Lalanne (15) -cinco inicial- Sima (8), Lukovic (-), Muñoz (6), Jou (3) y Fisher (2).

82 Kirolbet Baskonia

Huertas (4), Janning (8), Shields (2), Voigtmann (15), Poirier (18), -cinco inicial-, Vildoza (7), Diop (10), Hilliard (18) y Penava (-).

Parciales:
16-20, 16-18, 18-16 y 16-28
Arbitros:
Peruga, Serrano y Sánchez Sixto, que eliminaron por cinco faltas personales a Ilimane Diop (min. 36).
Incidencias:
partido de la decimoquinta jornada de la Liga Endesa disputado en el pabellón del Nou Congost ante 4.700 espectadores.

Sería injusto otorgar más valor a al arbitraje que el del chascarrillo. El partidazo de Voigtmann, de Poirier, de Huertas, de Hilliard no merecen esa sombra. Ni el trabajo defensivo de Janning y Vildoza, convirtiendo los 11 puntos y 17 de valoración de Toolson en una anécdota sin influencia en el resultado.

Le pasa al Kirolbet, menos a Voigtmann, que no se activa hasta el último cuarto. Como suelen ser mejores que sus rivales, sobre todo en ACB, van ganando. Hasta nueve arriba fueron en el segundo cuarto, tras cometer nueve pérdidas en el primer parcial. «No sé ni cómo podemos ir por delante», reconoció Perasovic al descanso, con un 32-38 en el luminoso. «Hemos defendido bien a Toolson -cero puntos en 20 minutos-, pero seguro que se activa en algún momento», avisó.

Como si viniera del futuro, el de Split clavó lo que pasaría en el tercer cuarto. Un mal pase de contraataque era interceptado por el escolta manresano sobre la línea de triple del Baskonia. Lógicamente, convirtió el regalo en tres puntos. Otro mortero tras un 'dos más un'o de Lalanne -malo en defensa, pero perverso en el ataque para desgracia azulgrana- colocaba el 41-45, a 17 minutos del final.

Entraron las prisas. Poirier taponó el siguiente ataque local, para cortar la sangría, y galopó esperando el pase a la calle del medio y romperla en el aro rival. Lo que encontró fue un defensor. Ataque, era la tercera, y a sufrir. Le relevó Diop. El canterano mantuvo dos minutos al grupo. Cargando bien en la pintura y taponando en zona propia. Pero muy pronto cometió la tercera y la cuarta falta. El Manresa se colocó a dos (49-51), tras un despiste de Shields, que se entregó muchos minutos al 'cuatro'.

Explosión de Hilliard

Ahí empezó a cambiar el viento. Los árbitros paran un contrataque azulgrana para pitar una técnica a Peñarroya por protestar -ya le habían avisado-; Hilliard falla el libre, luego desaprovecha en 'alley oop' en una llegada solo, hundiendo su valoración a negativo, y seguido mete un canastón para cerrar el cuarto. 50-54.

En los diez minutos finales se desató la tormenta. Triple de Lundberg para el 53-54. Huertas peca de individualista (un despiste, porque acabó con 9 asistencias) y Toolson lo aprovecha para remontar 58-56, única ventaja manresana. Mas en la tremenda presión del Nou Congost, Hilliard demostró que él es como una olla express de las de nuestra infancia. Aquella eternidad hasta que se cerraba girando la rueda de su tapa y esperar a que el agua hirviera, pero de la que salía el vapor...

Se transformó el de Bethlehem. 'Dos más uno' para recuperar el control, triple para el 58-62, un par de decisiones dudosas contra Lalanne (un campo atrás y una falta que solo vio el colegiado), triple de Hilliard, penetración de Hilliard (61-69), recuperación de Hill... Monólogo.

Y con tres minutos para que la fiesta terminara en la minúscula cancha de Manresa, Huertas sacó la batuta de las grandes ocasiones y fue colgando balones sobre el aro para que Poirier, en dos ocasiones, los remachara como el clavo sobre una tabla en las fiestas del pueblo. Un último envío para que el siempre cuestionado escolta de Filadelfia rematara su gran final de partido colocó el definitivo 66-82, que coronaba un parcial de 8-26, con 13 tantos del americano.