Miremos alto esta temporada

Granger en el último 'media day' del Baskonia. /Igor Martín
Granger en el último 'media day' del Baskonia. / Igor Martín
Juanjo Brizuela
JUANJO BRIZUELA

Paseábamos de la mano por las calles de una ciudad cuando una persona que rondaba los 60 años nos preguntó.

-¿Son ustedes turistas?...

- Pues sí, lo somos... ¿Y usted cómo lo ha adivinado?

Y nos respondió con esa sonrisa pícara que se ha ido formando con el paso de los años. «Es que van mirando hacia arriba, hacia los edificios, en vez de ir mirando al suelo».

Esta ha sido una de esas pequeñas lecciones que nos da la vida y que se suman al zurrón de otras muchas con las que construimos nuestra realidad. En estas semanas de verano, el mundo del basket ha ido mirando al suelo, no por descubrir nuevos edificios sino probablemente por el sólido peso de los recuerdos de dos (aunque han sido unos cuantos más) jugadores que han marcado una época generacional: Navarro y Ginobili han decidido poner punto y final a sus carreras profesionales, desnudando la taquilla de su vestuario y dejando sus zapatillas y su ropa de juego para cuando les apetezca hacer deporte en vez de la obligación de enfundársela cada día de la semana. Yo al menos he bajado la cabeza por el recuerdo de tantas y tantas acciones de basket que nos han brindado y, como consecuencia, para reflexionar sobre cómo era 'aquel baloncesto' que tanto nos ha dado y cómo será el nuevo que vendrá. Sustituir una pieza por otra no se antoja tarea fácil aunque en realidad la palabra sustituir no sea la más adecuada. Quizá lo mejor será pensar en transformar piezas, en transformar un juego a través de nuevos protagonistas que propondrán otro estilo, otras formas y otra manera de entender el baloncesto como en su día estos jugadores transformaron a Epi, Margall, Riva o Marciulionis por mencionar a algunos.

La temporada 2018-19 ha comenzado y lo ha hecho con los suficientes estímulos como para que alcemos de nuevo la cabeza para mirar a lo más alto: confirmar un año más ese puesto de privilegio en la Final de la Liga Endesa, suspirar por conquistar Madrid allá por el mes de febrero de 2019 y, cómo no, estar en el podio de los elegidos de la Final Four 2019 en nuestra ciudad. Uno tras otro los retos están ahí, con la suficiente majestuosidad como para admirarlos y al mismo tiempo con la sensación de que para llegar ahí se va a requerir muchas horas de esfuerzo y más, muchos entrenamientos en silencio y más, mucha competitividad en cada partido y más, y mucho buen juego repetido partido tras partido y más. Mucho y más es uno de los desafíos que están frente a nosotros pero también lo es la paciencia y confianza, para que con cada paso que se dé día tras día, se pueda labrar el camino firme para llegar hasta donde nos hemos imaginado.

Del pasado se aprende, no cabe duda; del recuerdo recogemos cada una de las dosis de brillantez y, por qué no de angustia, para revivir ese momento. Pero lo que es más que evidente es que no hay nada como reemplazar ese viejo recuerdo por una nueva vivencia y una nueva experiencia por descubrir para transformar nuestra memoria en un nuevo e ilusionante presente. Como cuando comienza un curso lectivo, el reto está ahí. El éxito no será únicamente los resultados obtenidos sino también el proceso llevado para llegar hasta el final con las máximas garantías de éxito. Así que todo comienza esta misma semana, con el inicio de la Liga Endesa ACB 2018-19. Por fin llegó el baloncesto de competición de verdad. Levantemos nuestras cabezas y miremos esta temporada alto, muy alto.

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