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La lógica como compañera de viaje

La lógica como compañera de viaje

El Baskonia quiebra la resistencia del Obradoiro en el último cuarto desde el acierto y gana un choque gris disputado con la reserva

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

No será un partido que quedará en el recuerdo, como tantos que el Baskonia disputa en la Liga ACB como colofón a una semana de emociones intensas en la Euroliga. Las noches continentales tienen el embrujo que les falta a tantos encuentros de la competición doméstica, disputados con la reserva de fuerzas y ganas al límite. La escuadra azulgrana se impuso en la cancha del Obradoiro para apuntalar su desahogada posición en la tabla ACB y cerró en positivo una semana que arrancó con el duelo de espadachines perdido en Milán y continuó en el Buesa con una victoria ante el Panathinaikos, tan necesaria para insuflar viento a las velas en la Euroliga.

El Baskonia se anotó un triunfo lógico en el multiusos Fontes do Sar. Terminó por dominar a un equipo menor que se veía todavía más empequeñecido ante las bajas de Pozas y Stephens. Un desprendimiento de retina dejó al Obradoiro sin su base principal. Los gallegos tuvieron vérselas con un gigante de Euroliga sin timonel y con Albert Sàbat solo ante el peligro, con las ayudas de David Navarro.

74 Monbus Obradoiro

Sàbat (12), Llovet (6), Hlinason (12), Singler (7), Vasileiadis (15), -quinteto inicial- Simons (13), Brodziansky (1), Obst (6), de Zeeuw (2), Navarro (0).

81 Kirolbet Baskonia

Granger (7), Poirier (8), Shengelia (19), Shields (5), Hilliard (5), -quinteto inicial- Vildoza (0), Voigtmann (7), Huertas (24), Janning (2), Diop (0), Garino (0).

Parciales:
21-21, 14-12, 25-23 y 14-25
Árbitros:
Conde, García Ortiz, Olivares.
Incidencias:
Partido correspondiente a la décima jornada de la Liga Endesa disputado en el Multiusos Fontes do Sar ante 4.837 aficionados.

Huertas, al rescate

El desequilibrio era patente en el puesto, pero al Baskonia le costó un mundo lograr decantar el duelo a su favor. Ante el tono destemplado de Granger y un Vildoza presa de la aceleración, emergió la figura de Huertas para firmar una contribución clave en una de esas tardes en las que el ánimo y las piernas no terminan de responder a la llamada del deber.

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Gran parte de los miembros de plantilla azulgrana se encuentran inmersos en la misión de convencer a Velimir Perasovic de su valía. Huertas se aplicó en Compostela para, de paso, asumir el papel de hombre de refresco para tapar la baja aportación de otros compañeros, quizás sobrecargados de esfuerzo tras los dos últimos choques europeos. El brasileño lideró la reacción azulgrana en el inicio del último cuarto, cuando el partido se había puesto feo para los intereses vitorianos con un 64-60 para los coruñeses a ocho minutos del final. Su primer triple cambió la tónica de lo que hasta el momento era otra tarde de perros en el tiro lejano para el Baskonia. Encontró al fin el ritmo anotador que apenas había mostrado desde el arranque la escuadra vitoriana. Voigtmann se sumó a la causa de Huertas con cinco puntos consecutivos. Parcial de 0-13 y la sombra amenazante de los azulgranas, que tomaba todas las esquinas del Fontes do Sar (64-73, minuto 36).

Solo una inoportuna antideportiva de Diop permitió al Obradoiro recuperar terreno. Vasileiadis, volcánico como en sus mejores tiempos, y Llovet sumaron cuatro puntos consecutivos (68-73), pero la respuesta no se hizo esperar. La puntería triple soplaba entonces a favor y dos obuses de Granger y Huertas situaron al Baskonia en un cómodo 68-79 para afrontar el minuto y medio final. Dos triples de Simons apenas sembraron la inquietud en un cierre rematado con la canasta final de Shengelia.

El cuadro azulgrana sumó su octava victoria en la Liga ACB después de ser permisivo en exceso con las esperanzas obracionistas. El equipo de Moncho Fernández exprimió al máximo sus contados recursos no solo para plantar cara a un visitante muy superior en fuerzas sino incluso para sentirse dominador del duelo. Los hombres de Perasovic vivieron en una incertidumbre constante ante su incapacidad para controlar el ritmo de juego después de perder la batalla por el rebote y verse lastrado por su imprecisión triplista. Desconcentrado y remolón, con los músculos entumecidos y la mente pensando en volver a casa, el equipo baskonista volvió a ser un grupo partido por la mitad, con la baja producción de algunos secundarios y el desacierto casi generalizado en el triple de su línea exterior.

 

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