Un monstruo que el propio Madrid creó

Perasovic da instrucciones a sus hombres./
Perasovic da instrucciones a sus hombres.

La baja de Shengelia, lesionado en la visita blanca al Buesa, ha generado una máquina de hacer baloncesto liderada por Shields, Voigtmann y Vildoza

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Sin tele y sin cerveza... Afortunadamente, el Baskonia no se parece en nada a Homer Simpson y la pérdida de Tornike Shengelia, por dura que sea, ha hecho madurar a otros compañeros, que ahora son el eje de un equipo que es una auténtica máquina de hacer baloncesto desde que el jugador se lesionase en el último choque ante los blancos en el Buesa.

No hay duda de que el capitán es el mejor jugador de la plantilla, el motor y el líder como demuestran una estadísticas, que le mostraban como el más determinante de la ACB. Pero Perasovic ha sabido resolverlo. Ahora se defiende más. Mejor. Y el ataque resulta mucho más coral. Desde su baja, Voigtman promedia 14,5 puntos; Shields 14,8 y Vildoza 12,6.

Lógicamente hay inconsistencias, por el cansancio ante la falta de banquillo, o porque el rival no permite un juego vistoso, como pasó el viernes ante el Bayern.

Da lo mismo. Por lo civil o lo criminal. En actuaciones superlativas como frente al Maccabi o el Gran Canaria o resolviendo en un último intenso cuarto como contra el Obradoiro. La energía surge. No faltan las fuentes alternativas. Desde el atómico Jones, que contagia, al saber hacer, la inteligencia y el poder mental de Huertas para reconducir los excesos.

Y fue el Real Madrid el que segó la testa a este monstruo alavés, al que le han crecido tres cabezas. Muerden atrás –son la mejor defensa del campeonato– y adelante: aquí todos tienen puntos en las manos. Solo hay que correr, al ritmo del corazón de Janning y con la contundencia en el remate de Diop y Poirier. La peleada coralidad y polivalencia que inoculó Martínez ha llegado por necesidad.