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BASKONIA
Despegó en el segundo cuarto con un parcial de 28-9 y no levantó el pie del acelerador hasta la conclusión El Baskona aniquila sin contemplaciones a un endeble Meridiano en el inicio liguero
4 de octubre de 2010
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CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA c.p.arrilucea@diario-elcorreo.com | VITORIA..

Un alarde de lucimientos para deleite de la grada, una sesión de martilleo continuo ante un rival rendido casi desde el principio y una sensación de placidez y calma durante una matinal previsible. El Baskonia no se tomó a broma el arranque liguero en el Fernando Buesa Arena. Dispuesto a dar carpetazo al reciente tropiezo de la Supercopa, inició el largo transitar en la competición de la regularidad en plan abusón. Tomó entre sus manos a un endeble Meridiano Alicante, lo colocó en la trituradora y activó con saña el botón de encendido. Y ni una porción de dureza ni un ápice de espíritu de resistencia alicantina frenaron las cuchillas azulgranas. El Caja Laboral aniquiló por la vía rápida a su oponente, huérfano de su base Huertel. Ejerció el absolutismo más rotundo con una solidez sin fisuras, ensalzada hasta el exceso ante el encefalograma plano de los hombres de Óscar Quintana.

Porque ante tan escasa oposición, el Baskonia incluso se permitió el lujo de tapar sus intermitencias, lógicas con octubre recién estrenado, para mostrar una constancia en el juego que le llevó a superarse a sí mismo tanto en intensidad como en las diferencias en el marcador.

Fluidez continua

Así lo dicta el decálogo de Ivanovic, que busca ganar de 25 cuando ya saca 15 puntos a su rival y que no entiende que haya un mañana cuando se trata de exprimir los músculos, por mucho que el rival pida clemencia o busque la tarjeta de embarque de retorno a casa ante el pedrisco que le cae encima.

Tan perdido se sintió el Meridiano Alicante en el Buesa Arena y tan fresco e inspirado el Baskonia que el conjunto vitoriano tuvo un margen más que amplio para continuar con la aclimatación de los nuevos efectivos. En realidad, las estrecheces en el marcador tan sólo se sucedieron en el primer cuarto, con los 'veteranos' en cancha volcados en el poderío interior de Barac y Teletovic, pero aún sin llegar a la temperatura defensiva adecuada. El Baskonia amagó el primer zarpazo (12-5, minuto 7) para después verse contrariado por la fogosidad de Erdogan, Sow y Doellman, que clavó un triple que colocó al Meridiano con ventaja por primera y única vez en todo el encuentro (14-15, minuto 8).

Fue un fogonazo de lucidez visitante antes de que el Caja Laboral sumiera en la más cerrada de las noches a los alicantinos. Su recomposición fue inmediata. Cerró el primer cuarto de nuevo por delante (20-17), remodeló su quinteto con la entrada de Logan en el puesto de base y se sintió listo para encarar un segundo capítulo en el que renunció a tomar prisioneros en una guerra total.

Bastaron un aumento de las prestaciones defensivas, que aceleraron la transición azulgrana, y un aplicado bombardeo triplista para que el Baskonia fluyera de forma continua hasta desarbolar al Meridiano. Los triples de Logan y Ribas, el carácter incisivo de San Emeterio y la sombra interminable de Barac permitieron el despegue. La brecha se volvió a abrir de forma descarnada con un triple de Oleson (35-21, minuto 16). El plantel de Quintana se parapetó en una zona 2-3, pero la celada no surtió efectó ante un Caja Laboral insaciable desde la lejanía -cerraría el choque con un espléndido 55 % en triples-, comandado al timón por un clarividente Huertas. A su lado, un desatascador de lujo en la figura de San Emeterio y un Teletovic imparable a la hora de mirar el aro de cerca. ¿Resultado? Una escabechina retratada en un parcial de 28-9 en el segundo cuarto y la sensación de que apenas quedaba más que contar con un 48-26 en el luminoso al descanso.

Sin clemencia

¿Llegaba el momento de adelantar la hora de la siesta tras semejante derroche? Para nada. El Baskonia estrenó el tercer cuarto con un parcial de 8-0 (56-26, minuto 22) para desesperación de Óscar Quintana. Para entonces, el duelo no tenía más aliciente que ver hasta dónde era capaz de abrir brecha el anfitrión o cómo podían desenvolverse los nuevos inquilinos del vestuario vitoriano. El Caja Laboral siguió aplicando la apisonadora con una creciente querencia al lanzamiento desde más allá de la línea de 6,75 metros y apenas echó en falta a Barac cuando dos 'cuatros' como Haislip y Teletovic se repartieron el trabajo en la pintura. El equipo azulgrana se quedó a tiro del medio centenar de puntos de diferencia a casi tres minutos del final del encuentro (89-42). Sólo el toque de bocina final silenció de forma definitiva la trituradora baskonista. Es anecdótico, pero no está mal empezar la defensa del título liguero con una paliza que permite desde ya encaramarse al liderato.

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