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CRÓNICA
El Baskonia profundiza su crisis ante el Meridiano Alicante en una estrepitosa y dura derrota El Caja Laboral amplía su colección de desastres a domicilio con la sexta derrota de los últimos nueve encuentros en la ACB
24 de enero de 2011
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¿'Quo vadis', Baskonia?
Sin rumbo. El exbaskonista Rancik intenta taponar a San Emeterio, que no tuvo su día, como el resto del Caja Laboral. :: EFE
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA ENVIADO ESPECIAL c.p.arrilucea@diario-elcorreo.com | ALICANTE..-

Volvió el Baskonia de las mañanas tristes. El mismo que deja jirones de su reputación por las canchas de modestos que ya no se arrugan ante un gigante de lo más modoso, dispuesto a entregarse sin luchar. Es ese mismo Caja Laboral sin un plan reconocible, a merced del rival, desestructurado y vulgar. Un Baskonia que parece tomar el camino a ninguna parte, al que apenas le duran las alegrías unos pocos días, que se encierra gustoso en el purgatorio de su propia inoperancia. Un Baskonia irreconocible que da pena contemplarlo. Sucedió en Sevilla, se repitió en Valladolid y ayer surgió de nuevo en Alicante la versión más triste del conjunto azulgrana. Son derrotas con asterisco, alevosas, con una terrible carga de negatividad que devuelve al cieno al equipo de Ivanovic. De nuevo sobre la mesa la tan manida máxima de que se puede perder, pero que importan las formas. Otro tropiezo a domicilio estrepitoso con un equipo que de nuevo montó una fiesta lejos del Buesa Arena. Y el anfitrión, al que también hay que concederle su mérito, disfrutó a lo grande.

Una vez más, barra libre propuesta por el Baskonia a un rival que dominó de cabo a rabo, desde el arranque del choque hasta su traca final. Veinte puntos a favor de los alicantinos mediado el segundo cuarto y la misma diferencia a falta de tres minutos para la bocina final, idéntica marca en la conclusión. Y entre medias, un Baskonia incapaz de levantar cabeza, convertido en un retrato descarnado de la impotencia, morador de nuevo en un callejón sin salida. Porque hay que mirar los rostros de los jugadores azulgranas y de Dusko Ivanovic para deducir que hay algo roto en el Baskonia, un mar de fondo latente para nada sano, que sólo se amansa con una nueva victoria, pero que puede desatarse de nuevo en cualquier momento.

Cortocircuito absoluto

Porque sorprende a los más veteranos del lugar la capacidad de este Caja Laboral para sumirse en un santiamén en la más absoluta oscuridad, en una parodia de equipo que traiciona su propio discurso de ensalzamiento del carácter sobre todas las cosas. Cuando los cables se cruzan, las soluciones no llegan y el oponente nota el miedo azulgrana, el cortocircuito es total. Una caída sin freno hasta las catacumbas. Nada de medias tintas ni de salvar las veladas con el tradicional recurso de la calidad individual y las genialidades. Cuando este Caja Laboral cae, lo hace con todo el equipo. Con un batacazo ensordecedor y unas maneras denunciables.

Ayer se repitió el guión como el estribillo de una balada triste y descarnada. La incomparecencia en el inicio, la segunda falta de Barac apenas contados dos minutos de juego y una defensa totalmente fuera de compás dieron alas al Meridiano Alicante.

Desde el inicio

Con seis minutos disputados el plantel vitoriano ya se veía rezagado en el marcador de la forma menos decorosa (17-7, minuto 6). Había tiempo aún para calentar motores en una mañana fría en el Centro de Tecnificación. Con parcial de 0-6, el Caja Laboral recompuso un tanto su perfil al cierre del primer cuarto (23-19). Y entonces llegó esa desconexión impropia, ese no estar que delata a un Baskonia a punto de arrojar la toalla cuando todo está todavía por jugar. Comenzó el festival alicantino con Rancik, Cazorla y Huertel a la cabeza. Un parcial de 16-0 (39-19, minuto 16) proporcionó a los de Vidorreta la confianza suficiente para tumbar al gigante.

La primera canasta del Baskonia en el segundo cuarto no llegó hasta que Marcelinho Huertas coló un triple a tres minutos del descanso. Hasta entonces, la desesperación. El rosario conocido de balones perdidos, la elección de tiro convertida en un mal negocio y una defensa una y otra vez desbordada, a la que tan sólo había que mover de su sitio un poco para sacar un tesoro.

Intentos fallidos

La herida ya estaba abierta y el equipo de Ivanovic llegó tocado al descanso (41-28). Siguió sin encender la mecha durante la reanudación mientras el Meridiano mantenía cómodas ventajas. La opción de Bjelica como 'cuatro' pareció levantar un poco al Baskonia. Su triple mediado el tercer cuarto culminó un parcial de 0-6 un tanto esperanzador (49-39, minuto 25). Pero el Caja Laboral pecaba de inconstante, sin llegar nunca a dar un golpe serio y contundente sobre la mesa que le devolviera su jerarquía.

Un triple de Logan abrió el cuarto final (61-54), pero el acercamiento quedó en el limbo. De nuevo el Meridiano más castigador, con Doellman, Stojic y Hasbrouck en plan 'All Star'. Otra vez un chaparrón inclemente sobre las cabezas del equipo vitoriano para volver a alejarse hasta distancias siderales. En el Centro de Tecnificación, la fiesta desatada. Y en el bando azulgrana, los brazos cruzados en el banquillo, las miradas de reproche y la tristeza más absoluta porque nada sale. Porque el círculo vicioso no se rompe. ¿'Quo vadis', Baskonia?

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