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Ocho hombres y otra agonía

Ocho hombres y otra agonía

Un Baskonia épico y al límite de la resistencia termina por caer en el Pireo tras conceder al Olympiacos una prórroga en la que se desfondó

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Ocho hombres para competir y ni una sola lágrima. Ocho jugadores de azulgrana frente a once del Olympiacos y una nueva agonía continental para un Baskonia diezmado por las ausencias de cuatro jugadores. Las sensaciones registradas en la cancha del Fenerbahce volvieron a reproducirse, con sus lógicos matices diferenciadores, en la guarida del Olympiacos.

El equipo de Perasovic volvió a salir de vacío del Pireo, tal y como sucedió en sus anteriores trece visitas a la cancha maldita. Pero esta vez rozó con las yemas de los dedos la hazaña. En su versión más reducida, la escuadra azulgrana llegó a poner contra las cuerdas a un oponente que rara vez otorga concesiones en su propio feudo.do.

91 Olympiacos

Strelnieks (2), Mantzaris (-), Papanikolau (22), Printezis (19) y Bogris (4) -cinco inicial-, Williams-Goss (17), Spanoulis (4), Toupane (-), Timma (-), Vezenkov (-) y Leday (23).

87 Kirolbet Baskonia

Huertas (17), Janning (8), Shields (3), Voigtmann (10) y Poirier (17) -cinco inicial-, Vildoza (19), Diop (-) y Hilliard (13).

Parciales:
20-22, 23-25, 12-15, 25-18 y 11-7
Árbitros:
Ilija Belosevic (Serbia), Olegs Latisevs (Letonia) y Rain Peerandi (Estonia). Eliminaron por faltas al visitante Poirier (min. 37).
Incidencias:
Partido correspondiente a la decimoséptima jornada de la Euuroliga disputado en el Pabellón de la Paz y la Amistad de Atenas ante 7.000 espectadores.

Meritorio, pero ineficaz. Encomiable, pero de nuevo golpeado por una fuerza superior en número y que, en los momentos finales, hizo valer su calidad y sacó provecho de la mente recalentada y al límite de un Baskonia con serios problemas para tomar las decisiones adecuadas que le permitieran hacer saltar por los aires el cerrojo griego. El cuadro vitoriano cayó en una prórroga que puso en bandeja al Olympiacos. El monstruoso triple de Papanikolaou que certificó el 80-80 a la conclusión del tiempo reglamentario llegó precedido por una defensa sin falta del Baskonia tras dos tiros libres anotados por Vildoza a falta de 13 segundos.

Tiros extremos

Solo Perasovic y sus jugadores saben por qué no medió una personal que mandara al Olympiacos a la línea de tiros libres. El alero heleno se elevó en suspensión ante Diop para clavar un puñal triple en el costado azulgrana que mandaba el duelo al tiempo extra. Atrás quedaba un último cuarto portentoso en la anotación de Vildoza, capaz de jugarse y acertar con los tiros más extremos que nadie quería lanzar mientras los griegos hacían estragos con su capacidad para cargar el rebote ofensivo.

El penúltimo triple del argentino permitió a los vitorianos situarse con un 67-74 a cuatro minutos de la conclusión. Pero el Olympiacos era un anfitrión enrabietado y dispuesto a ahondar en las limitaciones que atenazan a un Baskonia de vista y criterio nublados. Llegaron las pérdidas de balón, algún que otro tiro libre errado, la permisividad a la hora de conceder rebotes bajo el aro propio y alguna personal precipitada cuando se imponía la necesidad de que el reloj corriera.

El Baskonia llegó vivo a los instantes finales, pero demasiado renqueante, como si se encomendara al error definitivo del Olympiacos que le abriera el cielo. No lo permitió Papanikolaou, que condenó al Baskonia a una prórroga que equivalió a la prolongación de una agonía, ya sin un Poirier eliminado por faltas y con el depósito de fuerzas casi vacío. El conjunto griego cortó de cuajo el intento de invasión baskonista en cinco minutos extras de claro control heleno.

En tiempos de escasez, el Baskonia sigue esforzándose en abstraerse de sus limitaciones para convertirse en una sucursal de ahorro de recursos. Se presentó en el pabellón de la Paz y la Amistad sin esconder cartas, con ocho piezas competitivas y un contingente de relleno para ocupar sillas de banquillo. Enfrente, un Olympiacos de talla más larga, aunque con la baja significativa de Milutinov, el pívot dominante bajo los aros continentales y con un Spanoulis en una versión inusualmente apagada.

El desequilibrio de fuerzas auguraba una batalla desigual, pero la escuadra de Perasovic parece inmune a las maldiciones médicas y a lamentarse por los ausentes. Ocho hombres dispuestos a caminar sobre el precipicio, casi siempre al límite y obligados a administrar sus bazas contra un oponente más y mejor armado. El Baskonia encontró en Poirier un apoyo inestimable para ahondar en la ausencia de Milutinov, certificó una primera parte sobrasaliente dominada por la dirección de Huertas. Tras el 43-47 al descanso, los vitorianos supieron adaptarse al mayor nivel de agresividad helena, pero a costa de sentir como sus contados recursos les obligaban a seguir una línea de perfección de la que sabía sacarles el Olympiacos. Un poco más débil en cada defensa, con menos gasolina tras cada rebote ofensivo concedido hasta la agonía de la prórroga.