Perasovic: «Nos ha pesado mucho el parón por la rotura del tablero en el tercer cuarto»

Perasovic, durante el partido en Moscú. /Sergei Ilnitsky
Perasovic, durante el partido en Moscú. / Sergei Ilnitsky

El técnico del Baskonia destaca «el juego realizado en el primer y último parcial» y celebra el récord de 26 asistencias que logró repartir su equipo

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Esa maldita rotura del tablero. En una jugada mil y una veces repetida. Puerta atrás de Toko y balón al cielo de Huertas para que la hunda. Se sumó el hambre a las ganas de comer. El instinto de Shengelia por aportar siempre, por sumar para el grupo, a la circunstancia de que la aparatosa máscara negra que le protege la nariz no le deja ver bien.

Ahí se frenó un partido que «empezamos muy bien y que lo acabamos muy bien, pero en el que tuvimos problemas justo después del parón, en el tercer cuarto, cuando se rompió el tablero», reconoció un Velimir Perasovic que dijo «estar contento por cómo jugamos al final para ganar el partido». «Para mí la clave estuvo en que compartimos muy bien el balón, con 26 asistencias, lo que no es normal en esta competición», destacó el de Split. De hecho, los 26 pases de canasta -10 de Huertas, 7 de Vildoza, 4 de Voigtmann, 3 de Janning y 2 de Hilliard- son el tope del Baskonia en la Euroliga.

Y es que el impás por el tablero astillado fue muy peligroso para los azulgranas. Como en un corte de digestión. Algo se paró en su ataque. Justo desde que Shields, mostrando su mejor cara, amagó el triple, haciendo volar a Bost, rectificando y penetrando para machacar contra Jenkins, que le paró en falta. Y hasta que Hilliard, exactamente en el mismo lugar de la cancha en el que había estado su compatriota, amagó el tiro para penetrar y, él sí, colgarse poderoso del aro. Despertó con ello a un equipo dormido desde que los dos libres de Shields habían puesto la ventaja de nueve con la que llegó el desgraciado intento de mate de Shengelia. También se espabiló el americano de la caraja que arrastra las últimas fechas. El ataque volvió a fluir y el Khimki se evaporó como esa presión en el estómago después de una alubiada.

«Necesitábamos la victoria»

Fue el momento más comprometido de la visita a la casa de Bartzokas y los suyos. Shavon Shields y Johannes Voigtmann también coincidieron con las palabras de Perasovic. «Cuando se rompió el tablero perdimos nuestro ritmo», reconoció el alero danés. «Pero todos nos hemos esforzado por volver a recuperarlo y acabar ganando. Tengo que agradecer a los compañeros que me han buscado mucho al inicio y he podido anotar puntos. Tras la derrota en Barcelona, necesitábamos otra victoria fuera de casa. Esperemos poder empezar a construir desde aquí», resumió Shields.

Por su parte, Voigtmann celebró que «empezamos muy bien y conseguimos anotar mucho en el primer cuarto». Sin embargo, no le costó reconocer que después «hubo fases en las que flojeamos un poco y su acierto en el tiro exterior les hizo volver a entrar en la pelea. Ese larguísimo parón cuando lo del tablero roto... Nos ha costado volver a entrar en el partido después de eso».

«Al final hemos apretado. Todos han contribuido en una victoria que es muy importante para nosotros. Estábamos nueve arriba cuando se ha roto la canasta -insistió- y con dos triples nos han atrapado. Pero hemos encontrado la energía necesaria para frenarles, para cerrar el rebote y acabar ganando».

«Compartimos muy bien el balón, con 26 asistencias, que no es normal en Euroliga. Esa fue la clave»