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Un percance estrepitoso y sus secuelas

El técnico Perasovic abandona ayer junto a Shengelia el hotel de concentración./Rafa Gutiérrez
El técnico Perasovic abandona ayer junto a Shengelia el hotel de concentración. / Rafa Gutiérrez

La Copa golpea a un Baskonia que sigue escaso de referentes consistentes claros y de un mayor oxígeno de cara a los retos que afronta en lo que resta de temporada

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia que protagonizó un fiasco mayúsculo en la Copa del Rey con su eliminación en cuartos ante el Joventut es el mismo equipo que acumula casi dos meses de dura readaptación tras las lesiones de dos referentes como Shengelia y Granger. Es la misma escuadra que ha corregido su trazada en la Euroliga tras despedir a Pedro Martínez y abrir el tercer capítulo de Velimir Perasovic, con los consiguientes traumas que suele deparar un relevo de semejante calado en el libro de estilo. También es el mismo plantel que dispone de tres jugadores para los puestos de escolta y alero mientras el retorno de Patricio Garino no sea un hecho, que cuenta con dos bases de estilos contrapuestos y que, en los momentos difíciles, puede que eche de menos una pieza más.