La primera final del año

El jugador Maodo Lo, del Bayern, ante Luca Vildoza, en partido disputado la semana pasada en Múnich. /DANIEL KOPATSCH
El jugador Maodo Lo, del Bayern, ante Luca Vildoza, en partido disputado la semana pasada en Múnich. / DANIEL KOPATSCH
Pepe Laso
PEPE LASO

El Baskonia es solo un gran equipo cuando todos sus jugadores se emplean al cien por cien. Ni al club ni a los entrenadores que más han rendido a lo largo de los años les van bien esos pobres partidos que de vez en cuando se permiten los equipos, tanto los buenos como los malos. 'La cultura del esfuerzo', ese eslogan que Juan Roig cuelga como patrocinador del Valencia Basket, no puede estar mejor interpretada en el baloncesto español que por el Baskonia.

No es noticia por sonrojante, pero las tres victoria consecutivas de los vitorianos en la Liga ACB son, entre otras cosas, un escarnio para la competición. Después de ejercer de visitante ante el Fuenlabrada y el Estudiantes y recibir en el Buesa Arena al UCAM Murcia, el balance es sorprendente. No tanto por las victorias, ya predecibles, sino por las diferencias. Que se se registren 42 puntos de promedio como ventaja en cada partido es un dato humillante para los contrarios, tanto como la pobre muestra de calidad de la competición. El Baskonia es para el baloncesto lo que el Atlético de Madrid para el fútbol; unos 'desalmados' que no tienen piedad. Hacen leña del árbol caído y, tras su paso por la pista, tiende a caer algún entrenador.

A mí me seduce esa forma de actuar. Si el que aprieta tornillos en la fábrica lo hace todos los días, qué razón hay para que algunos equipos tiren sus partidos. Por esta acreditada forma de ser me sorprendió tanto la blandura con que la cuadrilla baskonista se comportó la semana pasada en su partido europeo frente el Bayern Munich. Después de iniciar la Euroliga con una brillante victoria a domicilio en Kaunas ante el Zalgiris, el conjunto azulgrana cayó en Vitoria ante Olympiacos, incapaz de parar esa máquina de baloncesto llamada Vassilis Spanoulis. Se escapó una victoria importante, tanto por lo que suma como por lo que resta a un competidor directo. Después, se produjo una derrota asumible en Madrid ante unos blancos intratables, pero quizás poco peleada. Encajar 18 puntos de diferencia en contra es algo impropio de estos guerreros.

En cual quier caso, lo grave del momento ha sido la derrota ante los alemanes. En la Euroliga, el Baskonia no tiene margen de error. Entrar en la ronda final es muy caro, y más viendo cómo equipos que no contaban como el Olimpia Milán ya atesora tres victorias. El partido de esta semana ante los teóricamente débiles del Darussafaka es posiblemente la primera final del año.

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