Primera gran prueba de la transición

Primera gran prueba de la transición
Igor Aizpuru

El Baskonia y Perasovic buscan un triunfo que reactive la cuenta continental en la cancha de un Armani Milan amenazante

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia trata de mudar de piel tras la destitución de Pedro Martínez y el inicio de la tercera etapa de Velimir Perasovic. En los cambios de ciclo no hay milagros y menos con la temporada en curso. Para colmo, cualquier propósito de cambio tiene que conjugarse con la efectividad competitiva. El cuadro azulgrana abrió el nuevo gobierno el pasado domingo con un triunfo cómodo en el Buesa Arena ante el Gran Canaria. El escenario era el de una Liga ACB que muestra su mejor cara a los vitorianos y el rival, un viajero desfondado después de vaciarse 48 horas antes para superar al Maccabi. Más allá de la reacción airada de parte de la grada de Zurbano en el prólogo, el duelo se resolvió en paz con un resultado positivo. Aquello fue un ensayo menor en comparación con lo que le viene encima esta semana al Kirolbet, obligado a medirse a dos grandes poderes continentales como el Armani Milan y el Panathinaikos.

En realidad, la primera gran prueba de la transición azulgrana espera esta noche en el Mediolanum Forum, situado en el extrarradio de la populosa capital lombarda. Ahí estará el cuarto clasificado en la tabla continental, con un balance de cinco victorias y dos derrotas. El Armani Milan amenaza este año con ir en serio, después de cursos pasados de potentes inversiones económicas y desengaños deportivos. En el negocio del baloncesto europeo, pocos patrocionadores invierten lo que invierte Giorgio Armani en un equipo cuyo éxito se toma como una cuestión personal. Dentro de las fronteras transalpinas, el Olimpia Milan es un poder a batir, en lo económico y en lo deportivo. Sin embargo, su pujanza pierde fuelle en el ámbito de una Euroliga que, en cualquier caso, lo mantiene dentro del círculo exclusivo de clubes poseedores de una licencia A.

A partir de los mimbres de la pasada campaña y con un puñado de incorporaciones de peso, el Armani Milan ha construido un bloque de apariencia más que sólida. Sobre el papel, se trata de un oponente perfectamente acreditado para calibrar hasta dónde llega en este momento el 'efecto Perasovic'. El Baskonia se mide a un plantel robusto en posiciones como la de alero, con Vladimir Micov y Mindaugas Kuzminskas, y de talla grande dentro de la zona con interiores poderosos como Arturas Gudaitis o Kaleb Tarczewski o un 'cuatro' de alta combustión como Jeff Brooks. Pero su gran peligro ofensivo llega de su gente menuda, con Mike James como gran dinamitador, el hombre que se abrió paso en la élite europea desde la parada inicial en el Baskonia. El estadounidense acaparará todavía más balones y tiros ante la baja por lesión de Amedeo Della Valle y Nemanja Nedovic, la otra gran referencia de ataque en el perímetro milanés.

Examen defensivo

Son ausencias que merman un tanto los focos de peligro, pero que también pueden abrir el camino hacia el estrellato anotador a hombres como Dairis Bertans o Curtis Jerrells. El plantel italiano dispone de arsenal suficiente como para someter a la defensa baskonista a una prueba constante. En las filas azulgranas, se registra la ausencia de Jayson Granger. La recuperación del esguince en su empeine izquierdo parece cerca de completarse y Velimir Perasovic mostró ayer esperanzas de que el uruguayo pueda volver de cara al encuentro del viernes ante el Panathinaikos.

La reincorporación del charrúa sería un balón de oxígeno a una plantilla ahora corta, un formato en el que tiende a moverse con soltura el preparador croata. El partido frente al Gran Canaria dejó algunas pistas respecto a la gestión de plantilla que aspira a patentar 'Peras'. Vildoza emergió como timonel con licencia para gastar tiros, aunque tampoco es que Huertas terminara ni mucho menos relegado. Hilliard también fue un jugador con mayor cuota de minutos, sin que restara el peso de Janning y Garino, pero que dejó a Shields en una zona de sombra de la que, en teoría, debería salir en Milán.

A falta de grandes artistas de perímetro en el 'uno contra uno', la presencia de Tornike Shengelia deparó un trasiego continuo de balones para el georgiano desde el poste bajo. El capitán seguirá siendo un hombre peso, aunque también tendrá que dar ejemplo en defensa, faceta en la que Perasovic tiene mucho trabajo por delante. La recuperación de Johannes Voigtmann sigue como cuestión pendiente, pero todo se hace más llevadero si se gana. Es lo que busca hoy el Baskonia en Milán para reconsiderar sus cuentas continentales.

 

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