Un simulacro incompleto

Un simulacro incompleto

El Baskonia deja escapar al Real Madrid en las postrimerías del tercer cuarto en un duelo de brillo escaso con la Copa ya en el horizonte cercano

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Hay ensayos que tienden a convertirse en simulacros, que esconden más de lo que enseñan y que cazan a los protagonistas con la mente más puesta en la futura noche de estreno que en el 'aquí y ahora' más inmediato. Bien puede ser el guión para el duelo disputado entre el Baskonia y el Real Madrid en el WiZink Center de la calle Goya, donde el próximo jueves arrancará la Copa del Rey. Con las obligaciones de la Euroliga todavía frescas y la inminencia del primer gran torneo de la temporada, el choque liguero entre dos equipos de semejante talla parecía poco menos que un trámite incómodo y nada fácil de jugar. Entre la conveniencia de no mostrar todas las cartas o la necesidad de preservar la salud de algunos efectivos, el choque quedó como una prueba incompleta, por mucho que la segunda plaza estuviera en juego. Queda claro que, a la hora de dar descanso, el Real Madrid juega con ventaja y decidió prescindir de Llull, pero mantuvo a once jugadores hábiles para competir. Mientras, en las filas azulgranas se reprodujo ese síndrome de turbulencias continuas y sensación de caminar sobre el borde del abismo cuando toca medirse a un gigante.

El caso es que el Baskonia peleó el partido con decisión, se mantuvo a flote a pesar de la acumulación de faltas de Janning, el silencio ofensivo de Voigtmann o los problemas de Huertas para encontrar la sintonía adecuada con sus compañeros en posiciones interiores. Sin Llull, Campazzo volvió a acaparar toda la primera línea de escena en el puesto de base, pero tuvo en Prepelic a un timonel circunstancial que le dio relevos de calidad. El Kirolbet no terminó de aprovechar esa grieta en la dirección rival, aunque también es cierto que el Real Madrid dispone de arsenal suficiente en el perímetro como para repartir entre otros la función de la conducción del balón. Por su lado, el Baskonia tiene interiorizado que no cuenta con referentes como Shengelia o Granger, que Garino continúa bajo cuidados médicos o que Sedekerskis volvió ayer al banquillo azulgrana para estar en disposición de jugar por primera vez esta temporada. Su pelea diaria contra los infortunios médicos ha fortalecido su coraza, aunque superar a un rival como el merengue no solo exige entregar el corazón y realizar un alarde de carácter. También se precisa de eficiencia y constancia.

82 Real Madrid

Campazzo (7), Causeur (4), Deck (-), Randolph (18) y Tavares (9) -equipo inicial-, Rudy Fernández (7), Reyes (5), Ayón (8), Carroll (10), Prepelic (7) y Taylor (7).

76 Baskonia

Vildoza (11), Janning (11), Shield (11), Poirier (12) y Voigtmann (10) -quinteto titular-, Huertas (8), Diop (2), Jones (2) y Hilliard (9).

Árbitros:
Daniel Hierrezuelo, Vicente Bultó y Rafael Serrano. Eliminaron por faltas a Matt Janning (min 36).
Incidencias:
Partido de la vigésima jornada de la Liga Endesa, disputado en el WiZink Center de Madrid ante 9.701 espectadores. En los prolegómenos, el Real Madrid homenajeó a su capitán, Felipe Reyes, por batir el récord de partidos disputados en la historia de la Liga -incluyendo Liga Nacional y ACB-, al superar a Joan Creus.

La armada que dirige Pablo Laso esperó a que madurara el encuentro y a que el Baskonia mostrara los primeros síntomas de debilidad para asestar el golpe que le concediera el control del choque y la victoria final. El desenlace a favor de los blancos se repitió, con mayores o menores variantes en su trama, tal y como ha sucedido en los siete últimos enfrentamientos entre estos dos rivales. La estrategia inicial azulgrana logró anular a Tavares, pero Laso puede que reservara a su gigante caboverdiano más minutos de los recomendables en caso de que hubiera sido un duelo a vida o muerte. En realidad, el estilismo de trazo fino de Randolph fue el que mantuvo de pie a los merengues. Su quinto triple fue el que terminó de ajusticiar a los azulgranas al colocar el 80-73 a 18 segundos del cierre. Una carta de tiro impoluta y varios destellos de clase suprema para el ala-pívot estadounidense mientras Voigtmann parecía esconder la cabeza y Jones no encontraba el botón de control de energía. Poirier libró su propia batalla bajo los aros y contra un trío arbitral encabezado por Hierrezuelo y de criterio discutible y Vildoza mantuvo su estado de confianza.

Duelo cerrado

Sobre estos pilares controló el encuentro el Baskonia en una primera parte de escasa lucidez anotadora por parte de ambos equipos (37-37 al descanso) y durante una tercera entrega en la que comenzó a crecer de forma lenta la marea blanca. Los azulgranas taparon la sima dejada con la cuarta personal de Janning, se estiraron ligeramente (42-45, minuto 25) para constatar la predisposición del Real Madrid a aferrarse a un partido a pesar de la frialdad de sus sensaciones.

En realidad, el acierto triple abandonó a los dos equipos , aunque la pegada madridista se desató con un parcial de 17-4 (66-54, minuto 33). De poco le sirvió al Baskonia el despertar anotador de Voigtmann o las dos saetas triples de Janning antes de su eliminación, con técnica como rúbrica. No había consistencia para cerrar filas ni clarividencia para recuperar el control. El Baskonia entró en el minuto final con un 77-73, pero cayó al vacío tras un triple errado, una pérdida fatídica o la puntilla final de Randolph.