El fisio tratando ayer a Rokas Giedraitis en el hotel de concentración. / BASKONIA

De aquella sala para música de cámara al bullicio actual del WiZink

El consolidado retorno madridista al primer plano del baloncesto recibe el apoyo de una grada de animación bulliciosa y entusiasta

Ángel Resa
ÁNGEL RESA

Atrás quedó el tiempo de penurias merengues en el universo de la canasta, cuando apenas tres mil espectadores acudían al antiguo Palacio de los Deportes de la Comunidad para ver a un equipo que malvivía del pretérito glorioso. El consolidado retorno madridista al primer plano del baloncesto cuenta ahora con el apoyo de una grada de animación bulliciosa y entusiasta. Se juntan el hambre y las ganas de comer, la vuelta de los títulos y el deseo expreso de una hinchada tantos años dormida hasta la llegada de Pablo Laso al banquillo del WiZink Center.

Pero de ese hecho queda el acta notarial del jueves. Que ayer ya era otra jornada y había que visitar al Baskonia en su hotel de retiro espiritual. De cinco estrellas, sí, como que semejante constelación quedaba tan a desmano del centro de la villa y corte y hasta del planeta Tierra. Nada menos que quince kilómetros entre el pabellón de la calle Goya y la zona norte de la capital. Veinticinco minutos de taxi a casi ochenta kilómetros por hora en la Castellana entre fintas de embotellamientos y regates de retenciones. Será que no hay fondos para adquirir radares urbanos en las arcas del Ayuntamiento.

¿El equipo azulgrana? Pues tranquilo en ese enclave de Mirasierra. Viviendo el descanso del guerrero entre la batalla perdida del jueves a medianoche y la pugna por ganar de esta tarde. Aunque para ello deberá de exprimir sus virtudes en la licuadora y reducir a grumos espesos el potencial indudable del conjunto blanco.

Esperando a los diferenciales

Acostumbra la cancha a taponar los vaticinios, pero la lógica apunta a la necesidad de explotar la presunta superioridad alavesa en el puesto de 'uno' tras la indisciplina de Heurtel y la lesión de William-Goss. Pese al desparpajo en la dirección del jovencísimo Núñez con sus entradas verticales para sacar luego la pelota afuera. Y de requerir el 'regreso' de jugadores tan diferenciales en la serie contra el Valencia como Baldwin y Fontecchio, casi desparecidos antreayer.

Por supuesto, huelga el comentario, de minimizar -cuesta poco escribirlo y todo un mundo lograrlo- el enorme daño que procura Tavares en el rebote ofensivo y su condicionamiento de los tiros cercanos a la canasta madridista.

Es el Baskonia un equipo que vive y muere desde el lanzamiento triple, como bien subraya Peters en la entrevista. Así que deberá de rondar porcentajes exteriores muy elevados, endurecer la defensa interior y eludir las desconexiones letales como los cuatro minutos después del descanso que propulsaron el triunfo merengue.