Shengelia seguirá siendo azulgrana hasta 2022

El capitán del equipo vitoriano amplía su relación contractual con el Baskonia dos años más, dejando la puerta abierta a irse a la NBA

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Tornike Shengelia y el Baskonia anunciaron ayer un acuerdo por el que el contrato que tenía el jugador georgiano con la entidad de Vitoria se amplía dos años más. Hasta 2022. Si se ha de cumplir lo pactado, el capitán azulgrana completará ocho años en el equipo del que es su máxima estrella y líder indiscutible dentro y fuera de la cancha.

Shengelia, que cumple 27 años en octubre, pasa a ser el jugador franquicia de los del paseo de Zurbano tras un verano de rumores sobre su marcha. Primero lo deseaba el Madrid. Después era el CSKA el que sacaba la chequera. Al final ha sido el Kirolbet el que pone fin a cualquier opción de que el alapívot vista la camiseta de otro equipo europeo.

El acuerdo alcanzado, del que no trascienden detalles oficialmente, blindaría la salida del deportista hacia otro grande del continente a cambio de elevar su salario y dejando la puerta abierta a su marcha a la NBA, si se le presenta la ocasión. El de Tiflis nunca ha ocultado que su verdadera ambición es regresar a la liga en la que ya disputó 44 encuentros –Nets y Bulls–, antes de recalar en Vitoria, en 2014.

El capitán empieza hoy mismo su quinta temporada como azulgrana. Lo hace ofreciendo una rueda de prensa en el Buesa Arena en la que es de esperar que desvele algún detalle de su ampliación de contrato y de los motivos para alargar un vínculo que ya le retenía en la capital alavesa dos años más. «Dicen que me pretenden grandes clubes de Europa, pero yo ya estoy en uno de los grandes del continente y tengo dos años más de contrato», declaro en Grecia a principios de julio.

Imagen del carácter

El georgiano, cupo ACB por haberse formado en las categorías inferiores del Valencia Basket, aterrizó en el Buesa hace cuatro años. Firmó un contrato por tres temporadas, que en 2017 renovó por otras tres y que ahora amplía dos más. Es junto al cedido Yousoupha Fall y al canterano Tadas Sedekerskis el único con un puesto garantizado en el equipo hasta el final de la temporada 2021-22. El de Vildoza termina, por ahora, en 2020.

Venía de la NBA pero conectó rápido con la ciudad y con la grada. Su fama de luchador incansable le convirtió en la imagen carnal del carácter baskonista. También ayudó su clara convicción de que Vitoria no era un paso atrás en su carrera, más bien un apoyo en el que «mejorar y tener minutos» para demostrar que él pertenecía a la mejor liga del planeta.

'Toko' no habla mucho, pero sabe exactamente lo que debe decir en cada momento. La rueda de prensa de su presentación, en 2014, es un ejemplo de ese arte que muy pocos dominan a pesar de contar con carísimos asesores de prensa.

Humildad y orgullo

Incluso cuando se equivoca, y mejor no acordarse ya del incidente de Miribilla, lo arregla a base de corazón y de la humildad que te impulsa a pedir perdón inmediatamente con dos besos al niño que se llevó el mayor susto en aquella infame tarde de un primero de marzo. Todo aquello pasó porque Shengelia se empeño en tratar de defender a un rival que iba a machacar el aro azulgrana, a siete segundos del final de un partido que los alaveses perdían por 16 puntos. El capitán acepta que le ganen, pero no que le chuleen.

Y ese espíritu indomable, ese instinto que le lleva a proteger a los suyos hasta las últimas consecuencias es lo más interesante de su juego. El pasado curso, sus números han sido extraordinarios. El capitán cerró su cuarta temporada con 13,7 puntos, 6, 6 rebotes y 2,2 asistencias de media en Euroliga y con 15 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias y 18 valoración entre liga regular y 'play off' en ACB. Nadie duda de que es uno de los mejores alapívot de Europa, sino el más determinante.

Y nada de eso es lo mejor de tenerle en pista. Cada uno de sus partidos es una clase avanzada de liderazgo. De cómo se protege a los jóvenes. De cómo se evita que los veteranos del equipo rival puedan intimidar a tus compañeros menos experimentados. De cómo se hace lo que sea necesario para que el grupo triunfe.

Ningún título en las vitrinas

Máximo exponente del carácter Baskonia, 'Toko' es un ejemplo de entrega dentro de la pista. Ese compromiso le ha valido estar, la pasada temporada, dentro de los quintetos ideales tanto de la Liga Endesa como de la Euroliga. Y seguramente no deberían haberle negado el MVP de la ACBque Luka Doncic añadió a su zurrón de premios.

Sin embargo, en las cuatro temporadas que lleva ya en Vitoria no ha logrado ningún título para el equipo. El pasado subcampeonato liguero y la Final Four de Berlín 2016, año en el que estuvo en el dique seco desde febrero al obligarle su rodilla a pasar por el quirófano, son lo máximo que ha conseguido con la escuadra alavesa.

Es de esperar que con las mejoras del nuevo contrato también hayan crecido las exigencias hacia un capitán que es la piedra angular de todo el proyecto. Este es el año para dar el bombazo. La Final Four en Vitoria además de un reto ilusionante es una responsabilidad y una oportunidad histórica. Si Shengelia sonríe, el Baskonia está contento. Sin su concurso todo sería mucho más complicado.

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