Baskonia

Shengelia: «¿Ganar la Liga o estar en la Final Four? Queremos las dos cosas»

Los momentos más locos del 'media day' del Baskonia. / Urtxi Lezámiz

Shengelia, Janning y Garino analizan al Baskonia en la jornada de puertas abiertas celebrada ayer antes del inicio de la liga

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Dicen que el día antes del examen no tiene sentido seguir hincando codos. También antes de empezar la temporada hay que darse un día de respiro. Relativo, porque todo esto también responde a las contrapartidas que exigen los patrocinadores de la competición, pero necesario para descansar momentáneamente de los sistemas de juego y reírse de uno mismo delante de la cámara. El Baskonia cumplió ayer en el Buesa Arena con el 'media day' que organiza la ACB antes de empezar la liga. Una especie de jornada de puertas abiertas, en la que los periodistas pueden charlar de una manera distendida con el equipo. Aunque al final se acabe en lo de siempre.

-Shengelia, ¿prefiere ganar la Liga o entrar en Final Four?

-Las dos cosas. No hace falta elegir.

Suspira, mira al techo del pabellón y se marcha a que le sigan haciendo preguntas. Tiene razón. A veces se cuestiona cada obviedad...

Pero la mañana dio también para saber que Matt Janning no ve el momento de que su mujer y su hija de meses lleguen a Vitoria. «Estarán aquí la próxima semana», aseguró con una sonrisa de oreja a oreja. O también para descubrir que Johannes Voigtmann no estaba en el pabellón porque es cuestión de horas que también se convierta en padre primerizo.

Jugar de base

Aunque la continuidad es la nota dominante en este nuevo Baskonia, hay jugadores a los que les ha cambiado la vida en pocos meses. «Los que he sufrido yo son todos para bien», asegura Janning. «La niña es una bendición y jugar con la selección de Georgia me ha encantado. Toko me ha ayudado mucho a integrarme allí. Además, así doy otras opciones al club para hacer los cambios que considere en la plantilla».

El de Watertown, que este año tiene que ser ese tercer pilar, junto a Shengelia y Huertas, que dé consistencia al equipo, secunda la opción del capitán de no tener que optar entre Final Four o ganar la liga, y tras una pausa añade. «Bueno, elijo la Final Four. Porque si estás en ella, la puedes ganar, y siendo en Vitoria tenemos una buena oportunidad de ganarla». Se ve que la paternidad estimula el pensamiento lateral. Cualquiera sacrificaría una ACB por el histórico cetro europeo.

-¿Ahora que tiene más responsabilidades en su vida, tendrá más obligaciones en la pista?

-El tiempo lo dirá. Pedro habló conmigo al principio de la pretemporada y me contó que haría funciones de base en algunos momentos. Creo que es bueno que liberemos a Jayson y que no tenga que subir la bola. Él puede aportar mucho desde el '2'. Hay que hacer que las defenesas piensen, que duden y para eso, cuantas más posiciones podamos ocupar, mejor. Yo estoy listo para jugar de '1', de '2' o de '3'. Me siento en la buena dirección y espero mantener el mismo nivel de agresividad del año pasado. El baloncesto es mi pasión.

Vencer en la batalla definitiva

Janning tiene las cosas muy claras. Lo resume a la perfección. «Este juego va de ganar el último partido. Eso es lo que queremos. Cerrar la temporada con una victoria». Como dirían en Argentina: campeonando.

Y en esa tarea resolutiva, hay un jugador que ha destacado en la pretemporada. Patricio Garino está de dulce. Se carcajea ante el reto de ver cuántos triples seguidos va a anotar. Lleva ocho en tres partidos. Solo un fallo de nueve lanzamientos, dos tacadas de cuatro. «Los que pueda», responde. «No importa el numero. Solo hacer lo mismo todos los días». Más risas. «En serio. Tenemos jugadores con muchos recursos y eso es lo que permite que pueda tirar cómodo. Si meto un triple es por el trabajo de todos».

Él también vive una sensación nueva, la de olvidar los problemas físicos. «El año pasado fue el de lesionarse. Tengo para cuatro o cinco temporadas libre de deudas. No me siento más fuerte, pero sí con más confianza. La cabeza es muy importante en este deporte y estar sano de piernas y manos ayuda... Lo necesitaba».

Respecto a las polivalencias, apunta lo que a veces se olvida. «También hacemos cambios en defensa. No sé si nos complica la vida, pero a los rivales seguro que sí. Es un recurso más. Una nueva forma de jugar en la que los jugadores tenemos que entender lo que se necesita y encontrar las soluciones sin esperar a que nos las den en un tiempo muerto. Cuantos más problemas encontremos, más experiencia podremos acumular y lo haremos mejor. Iremos sabiendo qué hacer».

Matt Janning y Luca Vildoza rara vez pierden la sonrisa. Tornike Shengelia ejerció de capitán recibiendo a los medios. Jayson Granger fue uno de los animadores de una maratoniana sesión de fotos. / Igor Martín

No hay duda de que el equipo está listo. Su líder, Shengelia, marca el camino. «El objetivo es el mismo: llegar lo más lejos posible. Hemos perdido a dos grandes jugadores, sí, pero hemos ganado otros dos muy buenos. Creo que la mejora está en los que continúan». Ahora solo hay que trabajar «sin ninguna presión extra por la Final Four, que tiene que ser un aliciente, no un freno».

Y todo ello con amplitud de miras. «Está claro que el Real Madrid y nosotros tenemos que ser de los que estén ahí, pero no hay que obsesionarse con ningún equipo porque hay otros muy preparados». Palabra de Toko. Al lío.

Una mañana de txapelas locas y perritos calientes

En un mundo sobreexcitado por las redes sociales, las sesiones de fotos obligan a inventar secuencias imposibles. Ayer, por ejemplo, se pudo ver a Marcelo Huertas sirviéndole un perrito caliente al Pato Garino desde un carrito callejero en el que, como si pasara por ahí, estaba apoyado Toko Shengelia. Cosas de cumplir con los patrocinios.

Más loca fue la parte en la que los jugadores trataron -con poco éxito- de ponerse una txapela. Por qué lo hicieron es un misterio que seguro tendrá pronta respuesta. El resultado... Que tampoco hay que ser txikitero para lucir como dios manda una txapela a medio lado.

El más honroso acabó siendo Darrum Hilliard. El de Filadelfia logró una pose un tanto de Olentzero, pero salvó la mañana. Ojalá no tengamos que esperar a Navidad para que empiece a regalar alegrías. Ilimane Diop derrochó estilazo, calzándose el gorro mientras recorría la improvisada pasarela. Luca Vildoza, el más avispado, se la colocó como si hubiera caído de un balcón, forzando la chanza, y pasando la pelota al siguiente. Una mañana de risas y relax en equipo antes de que comience la guerra este sábado. Son algo más de 80 batallas las que les esperan.

 

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