Nik Stauskas. Jugador del Baskonia

«Siento que puedo ser un líder, pero hay mucho a lo que debo adaptarme»

Nik Stauskas durante su presentación con el equipo azulgrana. /JESÚS ANDRADE
Nik Stauskas durante su presentación con el equipo azulgrana. / JESÚS ANDRADE

El escolta asume el papel de artillero desde la distancia del perímetro azulgrana aunque augura que «la adaptación no va a ser fácil»

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El Baskonia recomendaba paciencia con Youssoupha Fall en la presentación del jugador senegalés y quizás tenga que ser una virtud aplicable para Nik Stauskas. Tal vez aterrice con la vitola de fichaje estrella a pesar de no haber lanzado un solo tiro a esta lado del Atlántico, pero el escolta canadiense conoce bien los peligros que entrañan las expectativas desmedidas. De entrada, el tirador de raíces familiares lituanas asume que se enrola en la nave azulgrana para ser un referente anotador en el perímetro, pero también reconoce que hay detalles del manual del baloncesto europeo y de la filosofía de Velimir Perasovic que todavía tiene que memorizar. «Me siento cómodo en el papel de jugador del que dependa el equipo, pero no va a ser algo inmediato ni intento sobrepasar mis limitaciones. Siento que puedo ser un líder aquí, pero hay mucho a lo que debo adaptarme», avanzó ayer durante su presentación como jugador azulgrana.

La confianza y la prudencia van de la mano en los primeros pasos de Stauskas en Vitoria. A sus 25 años, conoce la sensación de ser una estrella universitaria en Michigan State para después ser elegido en el octavo puesto del draft de 2014, desde donde se le auguraba una carrera de éxito en la NBA. Más adelante, la realidad dijo otra cosa. El talento no encontró una franquicia adecuada en la que echar raíces hasta verse fuera del círculo de los elegidos. «Jugué en la NBA cinco años, pero sin el éxito que esperaba. Necesitaba un cambio de escenario». Así justificó Stauskas la decisión de probar suerte en el Viejo Continente, donde el Baskonia se convierte en un puerto de acogida «donde aprender y crecer en mi carrera».

El conjunto azulgrana también es un terreno en el que Stauskas quiere sentir de nuevo la adrenalina de la competición. No lo detectó por ninguna parte la pasada temporada, la misma que arrancó en Portland y terminó en los deprimentes Cleveland Cavaliers tras un rosario de traspasos a varias bandas. Sus armas son conocidas y el Baskonia anhela sus puntos y su eficacia triplista. «Es lo que se espera de mí. El tiro exterior es el punto más fuerte de mi juego. Es algo que he hecho toda mi carrera y quiero demostrar que puedo hacer que siga siéndolo». Mientras, el director deportivo azulgrana, Félix Fernández, confíaba en esa aportación ofensiva, pero recordó que Stauskas «puede dar muchas más cosas» que grandes estadísticas ofensivas.

Cambio de rol

La buena mano desde posiciones lejanas tiende a aflorar en cualquier escenario, ya sea en la deslumbrante NBA o en la más sobria y ordenada Euroliga. Sin embargo, el jugador de Ontario también aborda un cambio en el peso de las responsabilidades. De especialista con un papel residual a primer espada. Este proceso le va a obligar a no apoyarse exclusivamente en su lanzamiento. Hasta ahora, los entrenamientos que ha realizado a las órdenes de Velimir Perasovic le han dado una perspectiva clara de los aspectos en los que debe mejorar. «La adaptación no va a ser fácil. Es algo que me ha quedado claro estos días», confesó sincero.

«El tiro exterior es mi punto fuerte. Quiero demostrar que puedo hacer que siga siéndolo» Reivindicación

«Jugué cinco años en la NBAsin el éxito que esperaba. Necesitaba un cambio de escenario» volver a empezar

Para empezar, el canadiense ha constatado «lo rápido que es aquí el juego, con un movimiento de balón muy distinto a la NBA». En cualquier caso, se siente «entusiasmado por aprender a ser parte del equipo», un primer paso clave para después subir puestos en la jerarquía. Como jugador ofensivo, reconoce sentirse muy cómodo en ataque, tenga el balón en las manos o no» y aseguró que no es de los que se quite la bola de encima si hay que jugarse el último tiro.

«Puedo responsabilizarme de ese último lanzamiento, pero también de coger el último rebote o lograr la última recuperación». Stauskas, voluntario para brillar, pero también para el sacrificio. La defensa no es su fuerte, como le pasa a tantos anotadores, aunque también sabe que deberá cumplir unos mínimos en esta faceta. «Aquí hay más situaciones de presión defensiva a toda cancha, algo que en la NBA no se hace mucho. Es otra de tantas cosas a las que deberé adaptarme», se conjura.

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El dorsal

22
Será el número que luzca Stauskas en su camiseta azulgrana. Es un dorsal que quedó sin uso durante las pasadas temporadas.