Sin cuartel. Tadas Sedekerskis se agarra a la posesión del balón ante el 'zarpazo' del cajista Norris Cole. / igor martín

El soldado obediente del mariscal

El crecimiento exponencial de Sedekerskis reivindica el lema de 'la cancha de baloncesto, para quien la trabaja'

Ángel Resa
ÁNGEL RESA

La historia reciente de Tadas Sedekerskis se parece mucho a una narración idílica, a la moraleja perfecta, al cuento basado en hechos reales que se transmite a la infancia en los colegios con el fin de aleccionar a la tropa desde la vertiente ética de la existencia. Algo semejante al relato de un chico hecho a sí mismo -más la ayuda de una est