Euroliga

Ni un solo curso sin faltar a clase

Ni un solo curso sin faltar a clase

El Baskonia inicia su vigésima Euroliga consecutiva, un ejemplo de constancia que solo igualan Olympiacos, Zalgiris y Barcelona

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Fue un lejano 18 de octubre de 2000. El entonces TAU Cerámica comparecía en uno de los templos del baloncesto europeo; el Drazen Petrovic Sport Center de Zagreb. Se disponía a jugar su primer encuentro de la nueva Euroliga, autoconstituida tras la rebelión y posterior cisma de la FIBA. Buena parte de lo principales clubes europeos, entre ellos el Baskonia, comenzaban a caminar solos en busca de un futuro de autogestión. Tras las guerras de despacho, sobre la cancha del mítico escenario de la capital croata, el equipo que dirigía Dusko Ivanovic mordía el polvo y debutaba con una derrota ante el Cibona por 62-60. No fue suficiente la actuación estelar de Elmer Bennett, con sus 21 puntos, 7 asistencias y 31 de valoración.

Fue el primer duelo que rompía el hielo, el paso inicial del Baskonia en la nueva Euroliga. En la temporada 1998-1999, el club azulgrana ya se había estrenado en el primer torneo continental, entonces organizado por la Federación Internacional. Sin embargo, la andadura que iniciaba en la temporada 2000-01 equivalía al arranque de una nueva era en el baloncesto europeo. La derrota en Zagreb puso un balance negativo provisional que pronto se equilibraría. El equipo de Ivanovic, con Bennett, Chorciani, Vidal, Foirest, Timinskas, Stombergas, Oberto, Alexander, Scola y Dani García cerró el curso como subcampeón tras caer en el play off por el título ante el Kinder Bolonia de Messina, con Ginobili como genio y acompañantes acreditados como Rigaudeau, Smodis, Griffith, Jaric o Abbio, entre otros.

Aquel encuentro en Zagreb fue el primero de una ilustre colección de 457 partidos repartidos en 19 temporadas. Hoy, el Baskonia inicia su vigésimo curso en la Euroliga. No ha faltado a ninguna de las ediciones del torneo desde su fundación. Se trata de un ejemplo de constancia que solo igualan otros tres participantes: Olympiacos, Barcelona y Zalgiris.

Entre los grandes

Semejante trayectoria daría para varios tomos de hazañas bélicas, noches heroicas y alguna decepción. También sería largo el relato de un proceso arduo a la hora de esculpir la reputación de un club proveniente de una ciudad pequeña, pero capaz de codearse con algunos de los gigantes con sede en megaurbes de la geografía europea. Inferior siempre en presupuesto a muchos otros, pero espoleado por una ambición gigante. El club vitoriano es el tercero en encuentros disputados a lo largo de estas últimas 19 campañas, empatado con el Olympiacos. Solo le supera el CSKA (464 partidos) y Barcelona (463). Su balance es de 262 victorias y 195 derrotas, lo que le sitúa en el sexto lugar en el listado de clubes con más partidos ganados.

En lo que va del presente siglo, el Baskonia se ha establecido como un referente continental. En los primeros años, mantuvo la regularidad suficiente en el torneo doméstico para ganarse la plaza para la Euroliga, ya fuera a través de la clasificación final de la Liga ACB o mediante el sistema de trienios. Tras la primera final ante el Kinder, llegó el ciclo de cuatro Final Four disputadas de manera consecutiva entre 2005 y 2008. Fue una frontera que se alcanzaría por última vez en la campaña 2015-16. El giro hacia el sistema de licencias terminó por incluir al club de Zurbano, un salvoconducto de estabilidad que le blinda de malos momentos en la competición ACB.

La Euroliga camina hacia un sistema con la puerta de entrada cada vez más estrecha. El Baskonia está dentro, instalado junto a otras potencias baloncestísticas en la sala donde se decide el porvenir de un torneo que se dirige como una gran empresa.

Las claves

Lo cosecha
El equipo vitoriano suma 457 partidos disputados, con un balance de 262 victorias y 195 derrotas
Con voz y voto
La entidad de Zurbano está instalada en la sala de los privilegiados, donde se decide el futuro del torneo