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Splitter se fotografía con unos aficionados en un evento previo al homenaje de esta tarde. Igor Martín
Tiago Splitter vuelve a abrazarse con sus incondicionales del Baskonia

Tiago Splitter vuelve a abrazarse con sus incondicionales del Baskonia

El brasileño se confiesa «nervioso» ante su homenaje y desea estar con un Ivanovic al que guarda «respeto máximo»

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Domingo, 5 de mayo 2024, 00:28

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La leyenda baskonista de Tiago Splitter (Joinville, Brasil; 39 años) quedará desde hoy presente en lo alto del Fernando Buesa Arena. El Baskonia retirará en la previa del partido ante el Girona la camiseta del pívot brasileño. Se unirá así a las de otras cuatro leyendas del club como Scola, Vidal, Rakocevic, Prigoni. Splitter se confiesa «nervioso» en las horas previas a su reconocimiento, pero también «contento por lo que se viene». Nada menos que el homenaje a un jugador que a lo largo de siete temporadas y 413 partidos llegó a levantar nueve títulos. Retirado desde 2018 y con su carrera encaminada a los banquillos -es asistente en los Houston Rockets y ha dirigido como primer técnico a las inferiores de su país-, el brasileño comparte sus sensaciones antes del reencuentro.

- ¿Cómo le va a Tiago Splitter?

- Todo bien. Es una semana especial. Tengo muchas ganas de tener delante a la afición, volver al club y hablar con viejos amigos que tengo en la ciudad.

- Ahora ejerce de asistente en los Rockets, pero también ha dado pasitos como primer entrenador. ¿Cuál de los dos roles le gusta más?

- Estoy en Houston después de haber estado cinco años en Brooklyn. Y también entrené a la sub-23 de Brasil. Hombre, me gusta más ser entrenador (ríe). Es más divertido, más presión… todo. Pero bueno, es parte del proceso de evolución. Ya veremos cómo va el futuro. Pero estoy muy contento por mi papel en Houston.

- ¿En los banquillos es de la escuela de 'el cansancio no existe' de Dusko?

- (Ríe). Yo creo que el cansancio sí existe, pero está más allá de lo que uno cree. Siempre se puede dar un poquito más, eso seguro. Pero las generaciones y los jugadores no son los mismos. Tienes que hablarles y tratarles de una forma distinta. Sobre todo siendo asistente. Es una relación mucho más cercana, sobre todo en la NBA. Ahí tienes que tener un cariño especial con ellos porque la temporada es muy larga donde se entrena poco y se habla más. Es un poco distinto. Pero con la sub-23 tampoco era alguien que pegara a los jugadores y se pasara todo el día entrenando. En ese caso porque era un periodo corto, solo tenía una semana para entrenar antes de partidos importantes. Hay que trabajar con los preparadores físicos y hacer las cosas de una manera diferente. Lo de Dusko es una cuestión de mentalidad. Cuando tienes una temporada por delante quieres poner una mentalidad en un equipo, entrenar duro y conocer tus límites. Es completamente distinto a la experiencia que tuve yo como entrenador.

- ¿Tiene ganas de volver a ver a Dusko?

- Sí, claro. Ya veremos si tenemos tiempo para tomar un café o algo. Pero es una persona a la que le tengo un cariño enorme y un respeto máximo. Siempre le deseo lo mejor.

- ¿Qué siente al volver a Vitoria? ¿Nervioso?

- Un poco nervioso sí que estoy. Tengo ganas de estar en el pabellón y ver a la afición y la gente del club. También, quieras o no, la mayoría de mis amistades son de Vitoria, donde llegué con quince años y pasé toda mi juventud.

«Yo creo que el cansancio sí existe, pero está más allá de lo que uno cree. Siempre se puede dar un poquito más, eso seguro»

- ¿Se imaginaba ese joven Splitter que acababa de llegar a Vitoria que algún día pudieran retirar su camiseta?

- Jamás. Nunca pasó por mi cabeza. Cuando llegué lo que quería era jugar bien y ser un profesional que destacara y ganara títulos. Jamás pensé en nada más que eso. Creo que es fruto del trabajo y de lo que he dejado en Vitoria: el esfuerzo, el carácter. Esas cosas que son importantísimas para ser un jugador de baloncesto.

- Scola, Vidal, Rakocevic, Prigioni y Splitter, todos con camisetas retiradas. Suena bien ese quinteto, ¿no?

- No está nada mal, no. Igual ganábamos otra liga si nos ponemos otra vez a jugar (ríe). Aunque tengo mis dudas porque estamos un poco viejos.

Títulos y amistades

- ¿Con qué recuerdo se queda de su etapa en el Baskonia?

- Tengo muchos. Es difícil elegir uno. Obviamente están las finales ganadas, las Final Four… Pero también las amistades, los entrenamientos o lo duro que lo pasábamos en pretemporada. Me acuerdo en una en la que me decía 'yo no doy para esto'. Pero sigues, sigues, sigues… Y al final llegas donde quieres. Son muchos momentos bonitos. A veces cuando esos momentos están pasando no los disfrutas y no te das cuenta de que es algo único. Uno de esos momentos va a ser hoy. Intentaré absorber lo máximo posible.

- Fueron años de títulos. Ahora no es tan fácil. ¿Ha cambiado mucho el baloncesto desde entonces?

- Sí fueron años de títulos, pero tampoco nada fáciles. Vinieron con mucho esfuerzo de todos los que estaban en ese momento. Era el esfuerzo del núcleo. Eso siempre estuvo ahí. Hemos tenido jugadores jugando muchos años en el Baskonia y eso ha dado continuidad en el trabajo, en la forma de jugar y en el carácter Baskonia.

«En la ACB aprendí a jugar a baloncesto. De ahí me fui a la NBA con un bagaje de inteligencia diferencial»

- Este año, sobre todo en ACB, no está siendo fácil. ¿Lo está siguiendo? ¿Cómo lo ve?

- Sí, lo sigo. No veo muchos partidos, pero siempre lo intento. Los de arriba, Madrid, Barcelona, Unicaja… están jugando muy bien. Pero también Tenerife, Gran Canaria, Valencia, Manresa… algunos son sorpresa, pero los de siempre están ahí. Espero que el Baskonia se meta en play off. Desde luego no es una Liga fácil, nunca lo fue. Siempre se habló de lo equilibrada que es. Se hace un baloncesto muy bueno, diferente y muy estudiado. Muy centrado en los pequeños detalles. Ahí aprendí a jugar a baloncesto. De ahí me fui a la NBA con un bagaje de inteligencia baloncestística diferencial. Obviamente, la NBA tiene lo que tiene, mucho talento y físico, pero los pequeños detalles los aprendí en la ACB.

- Parece que la cantera del Baskonia ya no brilla tanto. ¿Es optimista?

- No es fácil acertar siempre. Pero también hay mucha competencia. Internet ha cambiado todo porque tienes acceso al mundo entero. El Baskonia fue uno de los pioneros en llegar a Sudamérica y llevarse los talentos. Hoy en día la propia NBA está detrás de esos jugadores. Se ha hecho mucho más difícil ser el único en la búsqueda de esos talentos. Estás compitiendo con el resto del mundo.

- Como entrenador que ahora es, ¿qué le diría a esos jóvenes que quieren debutar con el primer equipo?

- Que sigan entrenando. Que vean partidos de verdad, no solo los 'highlights' (los resúmenes y mejores momentos) en el teléfono. Que estudien el juego y dediquen horas. También que hablen con sus entrenadores, de cómo ven el baloncesto. Eso es lo importante. Nosotros si queríamos ver algo teníamos que ver el partido entero, hoy en día es muy fácil ir al móvil y poner las mejores jugadas para intentar hacerlas. Eso no es la esencia del basket. El basket tiene muchos detalles: defensa, ataque, ángulos, velocidad, intensidad… que muchas veces en un vídeo de dos minutos no se ven. Siempre les digo eso a mis jugadores. A partir de ahí, que entrenen sus fortalezas y debilidades para mejorar cada día. Esto es un maratón, no una carrera de 100 metros. Hay que ir poniendo las fichas cada día.

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