Demasiadas curvas

Gestos de resignación de Jayson Granger y Tornike Shengelia a medida que la victoria aragonesa tomaba forma. /Igor Martín
Gestos de resignación de Jayson Granger y Tornike Shengelia a medida que la victoria aragonesa tomaba forma. / Igor Martín

El Baskonia, incapaz a la hora de templar su ánimo y serenar su juego, sucumbe en la cancha del Zaragoza y firma un feo cierre de curso

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Un triple de Seibutis para un 66-59 a tres minutos del cierre. Respuesta inmediata desde la misma distancia de Shields y el último tren de la recuperación que se acercaba para el Baskonia. El Tecnyconta no acierta con su siguiente posesión de ataque, Jones atrapa el rebote, inicia una galopada febril y da un pase que, un poco más y termina a orillas del Ebro. La locomotora pasa de largo y el conjunto azulgrana, en el andén. El posterior triple de Okoye y dos tiros libres más de Alocén terminan de descorchar el champán en el Príncipe Felipe.

76 Tecnyconta Zaragoza

McCalebb (2), Seibutis (9), Okoye (10), Radovic (16), Justiz (14) -cinco inicial- Nacho Martín (3), Barreiro (2), Berhanemeskel (5), Alocén (9) y Fran Vázquez (6).

69 Kirolbet Baskonia

Vildoza (5), Garino (6), Shields (9), Voigtmann (10), Shengelia (12) -cinco inicial- Marcelinho (-), Diop (-), Granger (14), Poirier (6), Jones (7) y Hilliard (-).

Parciales:
26-9, 12-24, 11-22 y 27-14
Árbitros:
Martín Bertrán, Bultó y Zamorano. Excluyeron por personales a Poirier (min.35), Justiz (min.37), Shegelia (min.39)
Incidencias:
segundo partido de los cuartos de final por el título disputado en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza ante 9.622 espectadores. Stan Okoye recibió el premio de integrante del quinteto ideal de la temporada y Carlos Alocén al Mejor Joven.

Así muere este Baskonia. Envenenado por sus propias prisas y por la presión de convertirse en triste protagonista de la ronda de cuartos. Tan meritoria fue la labor de Jones como ilustrativos sus últimos fallos a la hora de entender el carácter desbocado del Baskonia, un equipo sin medias tintas en el acto final de Zaragoza. Capaz de bucear hasta la fosa más profunda de la nulidad para después revivir de manera estremecedora antes de retomar otra espiral de desmanes. Cierre de temporada feo y abrupto. Turno de reflexión para las altas instancias y muchas incógnitas por despejar.

El equilibrio ha sido una vocablo impronunciable en las filas vitorianas en este play off corto que ya tiene dueño. No hay cuenta baloncestística que soporte el hecho de entregar el primer cuarto con un 26-9 para después permanecer sin sumar una canasta en juego durante gran parte de la entrega final. Son variables mortales que convierten la trama del segundo y el tercer cuarto en una epopeya incompleta en la que la escuadra vitoriana se desgastó de manera atroz. Su primer parcial fue una batalla perdida contra el desacierto propio y la ambición rival, personificada en un Radovic encanchado. Los azulgranas tocaron fondo tras un 28-9 al inicio del segundo capítulo para iniciar más tarde una lenta pero constante escalada. Era cuestión de encontrar a alguien que anotara y Perasovic optó por hacer coincidir a sus tres bases en cancha. Granger recogió el testigo, Voigtmann dio esquinazo a su falta de puntería y Jones puso la energía. El Baskonia levantaba cabeza con un parcial de 4-15 y un 38-33 al descanso más decoroso.

La parálisis cundía en un Tecnyconta, que veía emerger el perfil más peligroso de los azulgranas. El Baskonia entraba en ritmo anotador, aunque la acumulación de faltas de Voigtmann y Poirier activaban una tenue luz de alarma que, con el pasar de los minutos, terminaría por brillar de manera angustiosa. Los azulgranas volvían a tener la confianza y el acierto de su parte. Dos triples de Garino cerraban la tercera entrega y el pívot de Clamart abría la definitiva con una canasta doble que colocaba el 49-57. Entró entonces el Baskonia en una de esas fases de enajenación absoluta tan recurrente en los últimos tiempos.

Caer de maduro

Cuando no sobra la energía, debe entrar en juego el temple y el criterio. Tan cierto como que este Baskonia sufre de lo lindo para jugar con depósito medio lleno. Parcial de 17-2 (66-59, minuto 37) con un Justiz arrollador bajo los aros y un triple de Seibutis extraordinario mientras los interiores azulgranas caían. Poirier se despidió con una falta antideportiva brutal sobre Alocén, Shengelia también lo hizo con su enésima batalla solitaria contra el mundo y Voigtmann se retiró en silencio, sin demasiado ruido. Todos eliminados por faltas personales mientras Diop salía tarde y a destiempo. Nadie para resolver el caos en el que se veía sumido el Baskonia. Ni soluciones desde el banco ni una vía para devolver la vida a un equipo superado en lo físico y en lo baloncestístico. Ni una gota más de sudor que gastar, pero también una colección final de números reveladora; 27 % en tiros triples y un 40 % en lanzamientos libres. Así, imposible sobrevivir un día más.