Sin empuje ni pólvora

Sin empuje ni pólvora

Un Baskonia en la reserva y sostenido por las mismas caras de siempre pierde el amparo del acierto en los minutos finales y cae en Zaragoza

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El triple de Voigtmann a cuatro segundos del final llegó demasiado tarde. El lanzamiento de Shields desde media cancha con el reloj casi a cero fue el último cartucho sin pólvora que gastó el Baskonia antes de verse golpeado por la derrota en la cancha del Tecnyconta Zaragoza. Tres minutos y medio en los que tan solo cayeron tres tiros libres y la diana del alemán. Ceguera ofensiva desde el momento en el que los vitorianos se situaran a un punto (74-73, minuto 37). Cuando las fuerzas fallan, el acierto es el refugio, pero el conjunto de Perasovic terminó desamparado por esa herramienta de urgencia que en tantas ocasiones salva a los poderosos.

81 Tecnyconta Zaragoza

McCalebb (8), Seibutis (15), Okoye (9), Radovic (4), Justiz (16) -cinco inicial- Nacho Martín (5), Barreiro (5), Berhanemeskel (7), Alocén (10), Fran Vázquez (2) y Marc Martí (-).

79 Kirolbet Baskonia

Marcelinho (12), Shields (14), Sedekerskis (-), Voigtmann (23), Poirier (11) -cinco inicial- Vildoza (15), Miguel González (-), Diop (-), Hilliard (4) y Jones (-).

Árbitros
Árbitros: Cortés, Caballero y Baena. Excluyeron por personales a Hilliard (min.35).
Incidencias
partido correspondiente a la vigesimocuarta jornada de Liga disputado en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza ante 8.412 espectadores. El jugador del Tecnyconta Zaragoza Fran Vázquez se convirtió en el octavo mejor reboteador de la ACB superando a Mike Smith.

Hasta seis tiros de campo falló el conjunto azulgrana en este fatídico epílogo. Cuatro de ellos fueron intentos realizados desde más allá de la línea de 6,75. El Baskonia cargó la suerte en el arma ofensiva más letal, pero recibió una bofetada de vuelta. No se escucharon esos golpes sonoros que suelen poner en órbita a este Kirolbet visceral de la mano de Perasovic. Silencio casi total en el desenlace del duelo liguero en el que se presentaba la ocasión de acercarse a los dos primeros puestos de la tabla, copados por el Barcelona y el Real Madrid. Y el Tecnyconta Zaragoza, paso a paso hacia un triunfo de prestigio. La gestión de la pobreza de Porfi Fisac, el oficio de veteranos como Seibutis o McCalebb, la tensión defensiva para impedir correr el Kirolbet y los dedos cruzados para que el viento triplista soplara en contra de los visitantes.

Con toda la tensión acumulada tras la sesión continua continental frente al Panathinaikos y el Real Madrid, el Baskonia cerró la semana escaso de acierto, empuje y orden. La primera circunstancia puede tener una condición volátil, pero las dos últimas están emparentadas con la acuciante escasez de personal arrastrada desde comienzos de 2019. En el pabellón Principe Felipe, el conjunto azulgrana mostró ese formato ya clásico de siete jugadores exprimidos al máximo, un Diop en la celda de castigo y una pareja de canteranos con actuaciones testimoniales. Que el senegalés juegue cinco minutos tras el tute acumulado en los dos anteriores choques de Euroliga ilustra una tirantez entre jugador y técnico que habrá que ver si se encauza. Que Sedekerskis y Miguel González sumen apenas ocho minutos entre ambos, dadas las circunstancias actuales, deja un mar de dudas sobre su papel real en el primer equipo más allá de completar convocatorias.

Un cara o cruz

Con una tripulación tan escasa, lo lógico es que todos los esfuerzos se centren en la Euroliga mientras los duelos ACB quedan como un cara o cruz dominical, casi siempre condicionados a que los azulgranas impongan su calidad y su pegada cuando se trata de medirse a oponentes menores. En Zaragoza, la fórmula falló. La convivencia de Vildoza y Huertas en cancha quedó diluida por una cuestión de falta de acierto mientras el oficio de McCalebb se hilvanaba con la juventud de Alocén, capaz de dejar una impronta clave en la segunda parte. Los azulgranas fueron un equipo dominado desde el primer cuarto (24-16), de funcionamientos intermitente y frenado por las pérdidas de balón.

El acierto triple de Okoye o el espíritu voluntarioso del cubano Justz fueron también asideros para mantener al Baskonia siempre incómodo, sin empuje para imponerse en el rebote, requisito clave para convertir el parqué en una pista de velocidad. Enclaustrado en el ataque estático, el Baskonia cerró la primera parte con un 37-32 apenas cimentado por los puntos de Voigtmann y Huertas y algún arranque breve de Shields. Su figura de equipo con la lengua fuera apenas varió tras el descanso, con constantes escapadas de los maños contrarrestadas con sudor y esfuerzo, pero sin capacidad para cambiar la dinámica general hasta el fundido en negro de la recta final.