La travesía más apasionante

Los jugadores baskonistas hacen piña sobre el parqué del Buesa instantes antes de iniciar el derbi contra el Gipuzkoa Basket. /Igor Martín
Los jugadores baskonistas hacen piña sobre el parqué del Buesa instantes antes de iniciar el derbi contra el Gipuzkoa Basket. / Igor Martín

El Baskonia abre en la cancha del Zalgiris una Euroliga con el horizonte lejano de la Final Four en Vitoria, ilusionante y azaroso

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Lejana en el calendario, nada más y nada menos que a poco más de siete meses vista, la Final Four de Vitoria parece estar ahora situada a una distancia galáctica para los competidores de la Euroliga que arrancó ayer. Para el Kirolbet Baskonia es un sueño que alimenta su ilusión y que le acompañará en la travesía que dará inicio esta noche. Frente a más de 15.000 devotos del baloncesto y de una enseña de verde dominante, el conjunto azulgrana abre la Euroliga 2018-19 en la guarida del Zalgiris. Dos equipos continuistas en sus apuestas respecto a la pasada campaña, con sus correspondientes retoques y con una idea clara del modelo de juego que aspiran a practicar.

No hay equipo maduro a estas alturas de año. Sin embargo, el calendario se sumerge hoy en un torbellino continuo de partidos que pone a prueba la capacidad de los contendientes para avanzar en su proceso de ajuste sin comprometer su situación clasificatoria. Por otro lado, el trajín convierte la rutina de los profesionales en un bucle continuo de desplazamientos con escenarios recurrentes como una habitación de hotel alejado del hogar o la terminal de un aeropuerto. El conjunto azulgrana tomó ayer un vuelo chárter a primera hora de la tarde para desplazarse sin escalas hasta Kaunas. Tras el duelo de esta noche, el aparato pondrá dirección sur hacia Madrid. El domingo espera el Fuenlabrada.

Es el peaje de desgaste que deben pagar los participantes en la mejor competición continental. El formato de fase regular, que se aplica por tercer curso consecutivo, elimina los encuentros de trámite. Cada batalla cuenta y no conviene ceder opciones en una carrera cruenta en la que la mejor aliada sigue siendo la regularidad. Travesía apasionante, pero también repleta de complicaciones. La Euroliga modela un formato atractivo, pero que también requiere de una resistencia física y mental digna de un maratoniano. Bien lo sabe el Baskonia. La pasada campaña tuvo que realizar un esfuerzo titánico tras situarse de inicio con un 0-4 para intentar resurgir y colarse en los cuartos de final. No logró acceder a un escalón entre los ocho primeros hasta la vigésima sexta jornada de la fase regular.

Arranca la Euroliga

La cuenta se pone a cero y el conjunto azulgrana se topa de inicio con un duelo complejo en una de las canchas más calientes del continente. El Baskonia necesita una versión lo más compacta posible, la misma que pueda minimizar las desconexiones marcadas en las que ha incurrido en sus primeros duelos del presente ejercicio. La exigencia de la Euroliga impone la máxima seriedad. Pone a prueba a debutantes como Shavon Shields o Darrun Hilliard, pero también puede castigar el exceso de confianza o la desatención de compañeros más bregados.

En el pasaje a Kaunas destaca de nuevo la presencia de Miguel González. Tadas Sedekerskis queda relegado por su lesión de espalda y Ajdin Penava mejora de su esguince de tobillo, pero no lo suficiente como para estar apto para jugar.

La alquimia de Jasikevicius

El Zalgiris acredita un pleno de cinco victorias en una Liga lituana que domina a su antojo. Jasikevicius marca la pauta desde el banquillo con un estilo eléctrico y repleto de sabiduría que la pasada temporada llevó a los bálticos a colarse en la Final Four. En su universo, domina el colectivo, pero sin renunciar a explotar las virtudes individuales de una plantilla asentada sobre referentes interiores como Brandon Davies o el eterno Paulius Jankunas.

No les falta fuego de perímetro a los bálticos. Edgaras Ulanovas, Arturas Milaknis o Marius Grigonis encarnan la tradición lituana de exteriores de calidad. Kevin Pangos voló al Barcelona, Axel Toupane lo hizo al Olympiacos y Vasilije Micic se enroló en el Efes. Tres bajas de peso para un Zalgiris que ha rebuscado en el mercado para recuperar a Leo Westermann y reclutar a Nate Wolters y Thomas Walkup. Material novedoso en manos de un alquimista como Sarunas Jasikevicius.

Las claves

Crecer y ganar.
La exigencia de la Euroliga examina la capacidad para madurar sin comprometer la situación clasificatoria.
Convocatoria.
González vuelve al primer equipo y Penava mejorade su esguince, pero aún continúa de baja.
 

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